Una carga muy pesada

Noviembre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Cali tiene una situación geográfica privilegiada. Se encuentra situada en un fértil valle, a los pies de elevados farallones, con un clima cálido, mitigado por refrescantes brisas vespertinas provenientes de sus cumbres, circundado por ríos, que hoy se encuentran amenazados por las invasiones y la minería ilegal.Hace ya décadas, mi tío, Mario Carvajal, afirmaba que Cali no crecía sino que se hinchaba. Desde aquel entonces su desarrollo tenía síntomas enfermizos. Esta tendencia se ha acentuado en los últimos años, con la migración proveniente del Suroccidente y fundamentalmente del Pacífico.Ocurre que el abandono y la postración que vive nuestro litoral inducen a su población a buscar mayores y mejores oportunidades. No pocos de sus ciudadanos primero migran a Buenaventura, por su proximidad geográfica y la similitud de sus condiciones climáticas con las de sus lugares de origen. La mayor parte se asienta definitivamente en Cali. El viaje hasta la capital del país, donde las oportunidades que ofrece son numerosas y seguramente más atractivas, lo evitan por la distancia, no solo territorial, sino también cultural y ambiental. Se sienten más a gusto en el Valle.Esta tendencia se ha acentuado por la acción de la guerrilla y el narcotráfico. En gran parte de esas latitudes, el imperio de la ley y la presencia del gobierno nacional, es inexistente. Carecen de vías de comunicación que les permitan a sus ciudadanos transportarse hacia el interior del país. Las personas únicamente se pueden desplazar a través de Buenaventura o Tumaco para llegar al resto del territorio nacional. Se vive en completo aislamiento y sin oportunidades de progreso.Cali debe su desarrollo en buena parte a los inmigrantes. Un buen número de ellos han establecido empresas y negocios que han prosperado, ofreciendo trabajo y promovido el bienestar de la población. Sin embargo el flujo más reciente de nuevos ciudadanos está constituido por personas desplazadas a la fuerza, o pobladores del Pacífico, cuyas condiciones de vida, a las que han sido sometidos, por falta de atención del Gobierno Nacional, son muy frágiles, vienen en busca de educación, vivienda y atención de su salud.Las capitales de los departamentos de la provincia colombiana tienen muchas limitaciones en sus recursos. El mayor ingreso proviene del impuesto predial. Distinto es la Capital del país en donde se concentra todo el Gobierno Nacional. Allí se asienta la cúpula de la Justicia, los gobiernos de todas las instituciones ‘descentralizadas’ de carácter nacional, la inmensa mayoría de las presidencias de las empresas privadas, el Congreso, los ministerios. Allí se concentra el 60% de las cuentas bancarias. Definitivamente sufrimos de macrocefalia, con sus nefastas secuelas. A la capital del Valle del Cauca acuden ese inmenso caudal de inmigrantes, que vienen en busca de oportunidades, demandando educación, salud y vivienda de inmediato, servicios imposibles de financiar con los escasos recursos propios y las precarias asignaciones presupuestales del Gobierno Nacional.Mientras continúe el abandono del Litoral Pacífico, Cali será el foco de una migración que no se podrá absorber debidamente, se continuarán produciendo invasiones y sus moradores obtendrán sus servicios de agua y energía de manera clandestina.

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