Un ciudadano ejemplar

Un ciudadano ejemplar

Diciembre 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El miércoles de la semana pasada asistimos al sepelio de Nelson Garcés Vernaza en la Catedral de Cali, abarrotada de asistentes, amigos, compañeros de labores, políticos y familiares. Así se le rindió un sentido homenaje a quien dedicó buena parte de su energía vital a los asuntos ciudadanos, para mejorar la calidad de vida de los habitantes de su comarca.El título de ciudadano se forjó en la antigua Grecia, cuando se desarrollaron las ciudades estados y a él se le confirieron exigentes deberes y virtudes que hoy en día se encuentran desvanecidas. Se reclama que la ciudad provea servicios eficientes y accesibles, con razón, pero al mismo tiempo se es mezquino con las retribuciones que le otorgamos, poco nos preocupamos de sus destinos, nos limitamos a pagar las contribuciones pecuniarias y a ejercer la crítica. Se evade el deber de servirla desde su administración, cuando se llaman a los ciudadanos más calificados.Nelson Garcés le dedicó gran parte de su existencia a contribuir con Cali aceptando el servicio público, cuando se lo demandaron, y a desempeñarse con entereza, consagración y eficacia. Su interés y amor por su terruño lo llevaron a estar siempre vigilante de su gobernabilidad, aún cuando trabajaba en el sector privado. Fue Secretario de Gobierno de la Alcaldía del Dr. Luis E Sardi, Alcalde encargado, Director de Comfandi durante 36 años, desde donde multiplicó los servicios de la institución y los aproximó a sus beneficiarios, presidió la junta de su equipo amado, se desempeñó como concejal en dos oportunidades, un deber ciudadano que muchos eluden, orientó el renacer de la Unidad de Acción Vallecaucana, fue también candidato a la Alcaldía en una ocasión, cuando obtuvo la segunda votación, y últimamente se había convertido en el asesor de cabecera de Rodrigo Guerrero.En él confluían cualidades personales que le habían otorgado un liderazgo natural que ejercía sin alardes y prudencia. Su proverbial inteligencia estaba acompañada de lo que hoy se denomina inteligencia emocional, lo cual le permitió escuchar y conciliar intereses, en ocasiones opuestos. Moderaba, apaciguaba, pero allí no se quedaba, actuaba. Su vocación de ejecutivo lo inducía a tomar decisiones y a proceder con energía, quizás por esta razón lo apodaban algunos de sus amigos el Almirante, aludiendo al epónimo almirante Nelson, héroe en Trafalgar.La autoridad no se otorga por designación, la autoridad se adquiere a través del desempeño de los individuos en los diversos ámbitos de la vida, pública y privada, a no ser que se imponga por temor. La autoridad es una condición personal, depende del talento y de las ejecutorias. Así se conquista el respeto, la confianza y el don del consejo. Nelson había encarnaba esa condición, lo cual le permitía intervenir sin herir y ser la persona donde se acudía para en busca de orientación.La frase más repetida durante su sepelio era: “Nos va a hacer falta”, “le va a hacer falta al Alcalde”, lo se traduce en que su desempeño como consejero de la Alcaldía y sus actuaciones como ciudadano independiente eran trascendentes. De él se esperaba que siempre continuara ejerciendo esa autoridad natural que se había ganado, sin embargo otros fueron los designios de Dios. A él, en su nueva vida, y a su familia, les cabe el gozo del deber cumplido.

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