Un anhelo de años

Junio 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace más de medio siglo los ingenieros caleños Édgar Caldas y Óscar Zamorano, juntos con su compañero de aventuras, el mayor Luis Carlos Londoño, sobrevolando el Litoral Pacífico, visualizaron y propusieron un nuevo trazado para la carretera que de Cali conduce a Loboguerrero. Por su trabajo fueron merecedores de un premio nacional de ingeniería. Lo realizaron inicialmente mediante tomas aerofotográficas obtenidas desde unos aviones monomotores, cuyo fuselaje estaba envuelto en tela. Eran vuelos que hoy consideraríamos muy temerarios. Las condiciones del clima en esa región son inestables e inseguras. Solamente aficionados, profundamente enamorados de las alturas, estaban dispuestos a realizarlos. La convocatoria que la Agencia Nacional de Infraestructura inició recientemente con tanto éxito, para construir la carretera Mulaló-Loboguerrero, sigue los lineamientos de aquella, con algunas variantes, no contempladas en el pasado. No fue un proceso fácil convencer al Gobierno Nacional de la prioridad de diseñar y construir esta carretera en competencia con otros importantes proyectos. Los demás departamentos también tienen necesidades y capacidad de intriga. Fue una gestión que tomó varios años. El flete de carga para enviar productos de Cali a Buenaventura es de los más costosos del mundo, cuesta aproximadamente $50 mil la tonelada, para un trayecto de solo 165 km. Los que cobran por la carga entre Ureña y Valencia, o Tulcán y Guayaquil, valen la mitad por kilómetro de recorrido. Dicho flete también está afectado por las demoras debidas a la carretera entre Loboguerrero y el Puerto, que aún se encuentra en construcción, después de no pocos años.La nueva carretera acortará el recorrido de Yumbo a Buenaventura en 50 km., lo cual representa un 30%. El beneficio será para todos los vehículos que provengan del sur de la ciudad, o sea que también favorece al departamento del Cauca. Igualmente importante, es el hecho que la altura máxima para cruzar la cordillera será de tan solo 1340 metros sobre el nivel del mar, 500 metros menos que el km. 18 de la Vía al Mar. El menor consumo del combustible será por lo tanto enorme. Estas son las obras que se requieren para competir en igualdad de circunstancias económicas, en un mundo globalizado, de lo contrario continuaremos contra las cuerdas, padeciendo los obstáculos inherentes al subdesarrollo.Las especificaciones son las de una carretera moderna de doble vía. Esperamos que se tenga la visión de adquirir las zonas adyacentes, como se hizo en la recta de Cali a Palmira, previendo ampliaciones futuras. En su trayecto se construirán 9 túneles, uno de los cuales tiene más de cinco kilómetros de largo, y 34 puentes. La inversión será de $ 1,4 billones y generará un gran número de empleos durante los cinco años previstos de su construcción.Se ha escuchado que un grupo de habitantes de Pavas, por donde pasa la carretera, se ha opuesto. Dicen que afecta sus acuíferos, sin embargo existen estudios hidrogeológicos de la ANI que indican que no es cierto. Difícil entender que hoy en día, con todos los recursos científicos y tecnológicos existentes, una carretera bien diseñada atente contra las fuentes agua. Preocupa que cada vez que se va a llevar a cabo una obra para beneficio de la región, se dilate su construcción por razones caprichosas, aumentando su costo y aplazando su beneficio; sin embargo, lo que más desalienta, aunque no sorprende, es conocer que quienes con mayor empeño se oponen son algunos de nuestros propios paisanos.

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