Supervivencia de Emcali

Octubre 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace pocas semanas asistí a un foro convocado por la Universidad Javeriana y el Consorcio Ciudadano, entidad esta instituida por un grupo de caleños preocupados por los asuntos de su comarca, para analizar, en esta ocasión, la salud económica de Emcali. Se trata de una iniciativa que debería repetirse para otros temas, como la seguridad, la movilidad, o la salud, que suscitan el interés de los caleños.La manera objetiva, serena e informada como se ventilaron los distintos aspectos concernientes al propósito de la convocatoria, permitió apreciar las causas de su intervención y las condiciones en que se encuentra hoy en día, para prestar servicios, considerados vitales por sus clientes, como son el suministro del agua, el alcantarillado, la energía y las comunicaciones.La razón de su intervención, años atrás, fue la insolvencia absoluta para poder continuar atendiendo sus deudas; se aproximaba a una eminente quiebra, que la hubiese conducido a su disolución, maximizando así los riesgos de interrupción, en la prestación de esos servicios esenciales.Las causas, que no requieren un profundo análisis, fueron: la irresponsabilidad de los administradores que estuvieron a cargo de la gerencia, la politiquería, los altos costos de su excesiva e inútil burocracia, la corrupción, los contratos amañados, la incompetencia de su junta directiva, la costosa carga prestacional, en fin, la práctica de casi todo lo que conduce a quebrar una empresa. Por fortuna, ahora, las Empresas Municipales se encuentran a cargo de una administración capaz y responsable, sin embargo, aún se halla, como lo manifestó el Presidente del Concejo, en cuidados intensivos. Tiene debilidades para realizar contratos de suministro de energía de largo plazo, lo cual la ponen en desventaja, para ofrecer precios razonables y competitivos. Los continuos infartos en el suministro del agua potable exigen una solución de fondo. Los paliativos se agotaron. Se requiere un nuevo acueducto con almacenamiento de agua, para independizarse de los avatares del río Cauca. Lo que resulta inexplicablemente crítico es que el componente de las comunicaciones esté produciendo $60.000 millones de pérdida operativa. Además, sus ingresos se están marchitando, día a día. Hace ya más de 10 años, cuando se iniciaba la telefonía celular, se vio con claridad que la llamada telefonía cableada, iba a ser sustituida. Las empresas públicas de todo el continente Latinoamericano, que prestaban este servicio, comenzaron a vender o asociarse con empresas multinacionales, en cuyo activo tienen unas ventajas competitivas indiscutibles. Cuando se inició este proceso, se lograron precios hasta de US$ 1000 por línea, lo que equivaldría a decir, que el componente de telefonía de Emcali, tuvo un valor aproximado de US $450 millones, en su momento. Entonces se decidió escindir esta empresa, con el fin de facilitar y agilizar este tipo de negociaciones, siguiendo el ejemplo de la ETB. No obstante, el sindicato mayoritario y un grupo de políticos, que los secundaron, se atravesaron e impidieron las soluciones requeridas, para su transformación. Hoy, su valor es irrisorio, y el acueducto y la energía, tienen que raspar las ollas de sus exiguas tesorerías, para subsidiar este moribundo componente. Los culpables del desastre se convirtieron en fantasmas.

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