Sorpresa, temor e incertidumbre

Noviembre 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

La elección de Donald Trump fue una sorpresa para la gran mayoría de las personas. Los noticieros de la televisión americana y sus comentaristas daban como ganadora a Hillary Clinton hasta 9 p.m., el día de la elección. Consideraban que, en los estados decisorios, Florida, Ohio, Pennsylvania y North Carolina, existía una alta probabilidad que la votación se inclinase hacia la candidata del Partido Demócrata, lo cual le permitirían obtener la mayoría de los delegados, ya que en los estados de Nueva York y California era clara su victoria. Las encuestas de opinión, aunque daban un empaque técnico, favorecía ligeramente a Hillary. Así resultó ser, pues ella obtuvo una apretada diferencia del total de votos. No obstante, en las primeras horas de la mañana se confirmó que el candidato Trump había triunfado, conquistando la mayoría de los delegados al colegio electoral, que elige al Presidente de los EE.UU. En todos los estados, ya mencionados, donde la opinión parecía dividida, ganó el candidato republicano.La institución del colegio electoral es desconocida en Latinoamérica. Ninguno de nuestros países se creó mediante la unión de estados independientes, como sí ocurrió en Norteamérica. Este tipo de compromisos fueron indispensables para lograr la integración. Los de menor población temían perder su independencia e individualidad por la preponderancia de los más habitados.Temor, porque el candidato Trump tiene un temperamento irascible, ha demostrado prepotencia y arrogancia, se expresa con desdén de las mujeres, odia a los musulmanes, desconoce el sector público, desprecia a los inmigrantes mexicanos y ha demostrado ser emocionalmente inestable. Ha ofrecido disminuir la tributación y al mismo tiempo invertir en infraestructura, desconociendo el déficit presupuestal existente. Se propone construir un muro en la frontera con México, para impedir la inmigración ilegal y obligar a los mexicanos a pagarlo. Pretende renegociar los tratados de libre comercio, para que la balanza comercial siempre sea favorable a los EE.UU. A los miembros de la Nato les va a exigir una mayor cuota de sacrificio. Sus promesas, no son nada fáciles de cumplir y contienen una inocultable dosis de populismo. Todo lo anterior, obviamente, también ha despertado una gran incertidumbre. Algunos comentaristas han manifestado premoniciones apocalípticas. Lo sorprendente es que un electorado, supuestamente educado, lo haya elegido, a pesar de sus demagógicos y enigmáticos planteamientos. Se evidencia, que al selecto grupo de las llamadas ‘Banana republics’ ha ingresado un nuevo miembro.En las últimas contiendas electorales, en Europa y en América, han sobresalido algunos temas comunes. En primera instancia, se ha visto claramente, que los medios de información influyentes perdieron su capacidad de convencer. La mayoría de los votantes rechazaron sus tesis. Las redes sociales influyen cada vez más. El candidato republicano ‘twitteaba’ diariamente. Como segunda medida, sale a la superficie el descrédito de la casta política. De nada sirvió el respaldo de Obama y su señora Michelle a Hillary, ni el espaldarazo de todo el gobierno nacional al SÍ. Por último, se destaca una tendencia aislacionista, en contra de la globalización. El triunfo de Trump y el Brexit así lo corroboran.

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