¿Riesgos de guerra?

¿Riesgos de guerra?

Mayo 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Nos encontramos inmersos en un proceso electoral que consume nuestra atención para elegir el futuro presidente del país para los próximos 4 años, pero hasta ahora no ha despertado el entusiasmo de otros tiempos, quizás por la carencia de liderazgo y de planteamientos de fondo de los candidatos. Todos han tenido experiencias en el sector público, una hoja de vida sobresaliente, sin embargo ninguno ha logrado conmover al electorado.Al mismo tiempo, lejos de nuestras fronteras y de nuestras esferas de influencia, se vive un conflicto, que si bien su belicismo aún se circunscribe al ámbito local, difícilmente podemos predecir sus consecuencias. Ya se produjo un desmembramiento de parte del territorio ucraniano y su incorporación a Rusia; se trata de Crimea. Los enfrentamientos entre pro-rusos y partidarios de la unidad ucraniana, continúan intensificándose.Ucrania ha sido presa de invasiones anteriormente. Los zares rusos y luego los gobernantes de la Unión Soviética han mirado hacia la costa ucraniana como un territorio valioso para su desarrollo comercial y económico. Se trata del Mar Negro, la puerta de acceso al Mediterráneo a través de los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos. Para el estado ruso es un lugar singularmente estratégico. Ucrania formó parte de la Unión Soviética, se denominaba la República Socialista Soviética de Ucrania. Dentro de su territorio en el puerto de Sebastopol, península de Crimea, se construyó uno de los astilleros más importantes del país; tan significativa era su importancia, que cuando se constituyó la Ucrania independiente, se estableció un tratado para que Rusia continuara ejerciendo soberanía en esa zona portuaria. El último presidente electo fue depuesto, hace poco tiempo, después de cruentas manifestaciones por considerarse proclive a Rusia. Buena parte de su población es amiga de formar parte de la Unión Europea, lo que motivó la insurrección. Estas circunstancias disgustaron a Putin, que con el argumento de que parte de la población proviene de su etnia y habla su idioma, decidió intervenir para proteger dicha minoría, la cual habita primordialmente en Crimea y el territorio fronterizo.Ucrania a su turno solicitó protección ante la Otan, con base en su estatus de país asociado, lo cual provocó que los países occidentales establecieran sanciones económicas contra Rusia. Muy discutidas por cierto, por el efecto nocivo que las medidas ocasionarán a las economías de los países europeos. Todo lo anterior ha dado origen a que se vuelva hablar de guerra fría y no se descarta un conflicto bélico de mayor escala, si Rusia invade. Hasta ahora su intervención ha sido indirecta y sutil, aunque efectiva. Lo grave de estas confrontaciones es que se conoce como se inician, pero se ignora sus consecuencias y su duración.Los hechos que se están produciendo en Europa Oriental nos inducen a recordar los orígenes de la I guerra mundial. Una disputa entre dos naciones, próximas al lugar actual del conflicto, que a raíz del asesinato de un príncipe heredero a manos de un fanático, produjo un Big Bang que involucró a las naciones más poderosas de Europa, duró casi cuatro años y produjo cerca de 9 millones de bajas en los ejércitos.Hoy, sin duda, existen menos posibilidades de que el conflicto se profundice y se extienda. Los lazos comerciales ayudan a disuadir, las economías son ahora más interdependientes que en el pasado, también las circunstancias son diferentes en cuanto el armamento utilizado, antes no había riesgo de exterminio, ahora las bombas y los cohetes permiten borrar del mapa civilizaciones enteras, además existen organismos como las Naciones Unidas donde se propicia un permanente diálogo civilizado entre todos los países del mundo. No obstante, el riesgo, aunque remoto, subsiste.

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