Reelección

Abril 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

La Constitución de 1991 instituía la prohibición de la reelección presidencial en cualquiera de sus formas, inmediata o posterior. Fue diseñada para buscar un equilibrio racional entre los tres poderes que constituyen el Gobierno: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Bajo esta norma se eligieron los tres primeros presidentes sometidos a la nueva Constitución.El expresidente Dr. Álvaro Uribe lanzó su candidatura por fuera de los partidos tradicionales y obtuvo un triunfo que no se esperaba en los inicios de su campaña. Era poco conocido por fuera de su tierra natal, en donde había sido alcalde y gobernador de su departamento, además de senador de la República. Realizó una campaña independiente y de pocos compromisos políticos. Una de sus banderas fue la lucha contra la corrupción y la politiquería, además claro está de prometer rescatar el orden y el imperio de la ley en todo el territorio nacional. El país estaba tremendamente desilusionado, diría que abatido, después del fracasado proceso de negociaciones con la guerrilla en el Caguán. El pesimismo de los ciudadanos era evidente. Su triunfo restituyó la esperanza. Se trataba de una nueva propuesta. El único beneficio de dicho proceso fue el descrédito político absoluto de la guerrilla. Al cabo de un tiempo los índices de favorabilidad por la tarea realizada se encumbraron. El prestigio de su gobierno creció considerablemente, lo cual indujo al Presidente a considerar que su gestión podría prolongarse para culminar la faena. Así fue como gestionó un cambio constitucional con el fin de permitir la reelección inmediata. Infortunadamente, eso mismo piensan todos los que son elegidos por primera vez, al poco tiempo de iniciar su mandato. El poder obnubila y embelesa, solamente personas excepcionales logran tener la humildad y la entereza para poder juzgar y juzgarse con objetividad, cuando ocupan altos cargos. De esta manera se estableció la reelección presidencial inmediata. Veamos ahora las consecuencias. El Dr. Uribe consideró durante su segundo mandato que necesitaba más tiempo para culminar su tarea. Las faenas nunca terminan, siempre existen labores por realizar. Para lograr que se le autorizara la segunda reelección practicó la politiquería, aliándose con gamonales cuestionados, practicó lo que en su primera campaña prometió erradicar. En sus últimos años gobernó para hacerse reelegir. Evitó pisar callos.Ahora la historia se repite; el doctor Santos busca la reelección, mediando una decisión trascendente, la negociación con las Farc, para dar fin a 20 años de conflicto bélico demencial e inútil. El Presidente como es de esperarse hará todo lo posible para que las negociaciones culminen antes de finalizar el año, con el fin de que se convierta en un factor favorable para su reelección. Todos conocemos la desventaja negociadora que entraña conocer el afán de la contra parte, sin embargo esto poco importa, lo importante es la reelección. Además el doctor Santos, al igual que el doctor Uribe está gobernando para hacerse reelegir, por lo cual da prioridad a las decisiones que produzcan votos pronto, como las viviendas gratis. Se gobierna para alagar a las tribunas y mejorar las encuestas de opinión.Si cuatro años es un período corto para culminar un programa de gobierno, ¿por qué no establecer 6 años de periodo presidencial sin posibilidades de reelección, como en México? El reeleccionismo es una enfermedad que produce trastornos a la comunidad y a los protagonistas.

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