Protéjase como pueda

Protéjase como pueda

Abril 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Los hechos en Cali nos demuestran que en el aspecto de la seguridad vamos mal. La percepción de la ciudadanía, por lo que se ha visto y escuchado en los medios de comunicación, es preocupante. Existen varios factores que inciden para que se produzca esta lamentable circunstancia.Las disposiciones legales vigentes para los menores de edad, parecen haber sido pensadas para Dinamarca, pero no para Cundinamarca. Con el fin de pretender la pronta regeneración de los delincuentes, se establecieron penas excesivamente laxas, lo cual ha desfigurado la buena intención. Ahora los mayores utilizan a los jóvenes para convertirlos en criminales, amparados en las reducidas condenas que les imponen. Una gran proporción de sicarios son menores de edad, muchos de los cuales reinciden. Existe uno, cuyo apodo es ‘Matasiete’ por el número de asesinatos perpetrados.En Cali los jueces despachan en oficinas desperdigadas e improvisadas para sus funciones. El Palacio de Justicia, destruido por una bomba, en fechas ya remotas, se ha convertido en el Palacio de las promesas incumplidas. Me pregunto que hubiera pasado si esta tardanza se hubiese producido en Bogotá. El funcionamiento oportuno y eficaz de la Justicia, es fundamental para la seguridad.Los medios investigativos y probatorios son muy incipientes, e inciden de manera notoria en la impunidad que existe en el país. Solamente un ínfimo porcentaje de los crímenes son esclarecidos y sancionados de acuerdo con la Ley. La probabilidad de que los delincuentes sean aprehendidos y sancionados es muy baja. Se afirma que existe un 90% de impunidad en términos generales. Del total de homicidios consumados en la ciudad, únicamente al 6% de los criminales se les impone una condena. La Policía ha sido efectiva en la lucha contra la subversión y el narcotráfico, por eso ha sobresalido a escala internacional, en donde a cosechado reconocimientos importantes. En cambio no ha tenido el mismo éxito en el control de la delincuencia en las ciudades. ¿Cómo explicar que la comandancia a nivel regional cambie frecuentemente? Como consecuencia de esta equivocada política, las autoridades locales de la Policía Nacional desconocen la ciudad y sus ciudadanos, y cuando logran conocerlos los cambian.Sin duda, la catarata de telenovelas y películas violentas tienen un efecto perverso en la convivencia. En ocasiones sublimizan el crimen. Las programadoras deberían ser más responsables.Para el alcalde Ospina, la seguridad ocupó un lugar secundario en la escala de sus prioridades, durante los primeros tres años y tres meses de su mandato. Es indudable que se trata de un asunto complejo, tal como lo he descrito, pero por esta misma razón debió ocupar un lugar privilegiado en su agenda gubernativa. No de otra manera se comprende su decisión de invertir más de $20.000 millones anuales, desde hace dos años, en la creación de un cuerpo de guardas cívicos con funciones etéreas, y en cambio le escatimó recursos y tiempo a los asuntos relativos a la seguridad. Ahora no puede esgrimir el concepto de la complementariedad, ni las secuelas del narcotráfico para desdibujar su responsabilidad. De las circunstancias que perturban la convivencia ciudadana, a las cuales he aludido, solamente la reconstrucción del Palacio de Justicia, afecta exclusivamente a Cali, las demás las sufren todas la ciudades de Colombia, en donde existe un mayor grado de seguridad.

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