Presidentes en problemas

Mayo 04, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Los jefes de Estado del Brasil y Venezuela están atravesando un viacrucis político, perdieron su credibilidad y respaldo, lo cual afecta aún más el desastroso comportamiento económico de sus países. Sin duda, el caso de Venezuela es más dramático, se encuentra en estado agónico. Perdieron su capacidad para gobernar y se desconoce el final de la película. Ambos presidentes se encuentran inmersos en procesos jurídicos, cuya finalidad es destituirlos.La posibilidad de deponer a Dilma Rousseff en el Brasil está en manos del Senado, en el caso de Nicolás Maduro, su continuidad depende de la recolección de un significativo número de firmas, para permitir un plebiscito, el cual, de llevarse a cabo, muy posiblemente lo ganaría la oposición. A este extremo se ha llegado, gracias a su impopularidad como gobernantes. Sus desempeños han sido sendos fracasos.Hace algunos años, el Brasil, debido a su buen comportamiento económico, fue elegido en el prestigioso club de los países Brics: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. A estas naciones, calificadas como países en vía de desarrollo, se les auguraba un excelente futuro económico, en razón a su sostenido crecimiento y al tamaño de sus economías. Los tiempos cambian. Actualmente tanto la economía de Rusia como la del Brasil están contrayéndose. El caso de Rusia es comprensible debido al colapso del precio del petróleo, en cambio la recesión económica del gigante suramericano, es atribuible primordialmente a su deplorable manejo. De Venezuela, ni hablar. Pasó de ser uno de los países más ricos del continente, a un estado de postración económica impensable, inmerso en una hiperinflación incontrolable. No obstante, aún continúa siendo un país privilegiado por sus riquezas naturales, como petróleo, aluminio, capacidad hidroeléctrica, circunstancias, que de nada le sirven a un gobierno obtuso. Su actual escasez de fluido eléctrico, es una paradoja, explicable solamente, ante el fracaso de la Revolución Bolivariana.Otro deplorable síntoma compartido por ambos gobiernos es la abrumadora corrupción. Los casos más emblemáticos son: en Venezuela el Cartel de los Soles y en el Brasil los sobornos de Petrobras. El proceso de destitución en Venezuela tomará meses, hasta culminar en el plebiscito, y luego, si lo gana la oposición, se convocaría a elecciones; el del Brasil, aunque más breve, el juicio en el Senado definirá la continuidad de Dilma, enfrenta a un galimatías. El Vicepresidente, que la reemplazaría goza de muy poco respaldo, y su copartidario, además de aliado, Eduardo Cunha, Presidente de la Cámara, se encuentra envuelto en el escándalo de Petrobras, con Juegos Olímpicos ad portas. A estas circunstancias se llegó por la incompetencia de los jefes de Estado y porque sus apasionadas convicciones ideológicas, les produjeron miopías irreversibles. Se impregnaron de fanatismo y se refugiaron en arbitrariedades, para no escuchar las voces disidentes. Ignoraron que la sana democracia exige aceptar el pluralismo tolerante, hermanado con la transparencia. Los gobernantes se eligen para servir a su comunidad, para hacerla más próspera, en ningún caso para servirse de su comunidad. Ambos jefes de estado desestiman el inmenso daño que les están causando a sus compatriotas, prefieren su beneficio personal.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad