¿Por qué lo mataron?

¿Por qué lo mataron?

Noviembre 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Recientemente el Dr. Enrique Gómez H., escribió un documentado libro sobre el magnicidio y el juicio de su hermano Álvaro, escritor y periodista, ilustre líder del Partido Conservador, candidato a la Presidencia de la República en tres oportunidades. La conclusión es que, tal como se ha desarrollado el proceso investigativo, existen muy pocas probabilidades de culminarlo con el esclarecimiento del crimen y su correspondiente castigo, lo cual es doloroso. La demora y la indefinición se constituyen en otro fracaso de nuestro sistema judicial. Este mes de noviembre se cumple el decimosexto aniversario del aleve asesinato. El ex senador Enrique rememora la época durante la cual se cometió el homicidio. En aquel entonces fue elegido como presidente de Colombia el Dr. Ernesto Samper, en una contienda muy estrecha con el Dr. Andrés Pastrana. Se produjo en aquella elección, una irregularidad que deslegitimó el proceso. Existió una cuantiosa contribución del narcotráfico a su campaña por parte del Cartel de Cali, tal como lo confesó ante la Justicia su ex tesorero el Sr. Santiago Medina. Sin embargo, con anterioridad el Presidente electo y los dirigentes de su campaña, lo habían negado reiterativamente.Destacados miembros de su gobierno intentaron impedir que el ex tesorero declarara lo ocurrido. Tanto su ministro de Gobierno, el Dr. Horacio Serpa, como el Dr. Ramiro Bejarano, director del DAS, intervinieron, amenazándolo y prometiéndole beneficios, si mantenía silencio. Posteriormente, después de su confesión, le enviaron un intermediario para que se retractara, reiterándole las intimidaciones y los ofrecimientos, pero no lograron convencerlo. Una vez fue incuestionable para la opinión pública el ingreso de dineros provenientes del narcotráfico a la campaña del Dr. Samper, su reacción fue declarar, que todo lo acontecido había ocurrido a sus espaldas y su firme decisión de aferrarse al poder.Fue la catarata de escándalos que conmocionaron al país, lo que contribuyó de manera definitiva a cambiar la opinión que tenía el Dr. Álvaro Gómez, quien inicialmente había aceptado los resultados electorales, e inclusive había autorizado la participación de su movimiento político en el nuevo gobierno. Después de estos sucesos, decidió desde su tribuna periodística, El Siglo, y amparado en la autoridad que tenía como un dirigente político influyente, emprender una campaña para ‘tumbar al régimen’, considerado corrupto e ilegítimo por la forma como había accedido al poder.Narra luego el libro, con cierto detalle, todas las vicisitudes e interferencia que ha sufrido el juicio, las cuales dejan mucho que pensar. Las investigaciones han tenido desviaciones dilatorias y desorientadoras que demuestran la incapacidad o la intención proclive de los organismos gubernamentales. Al Dr. Alfonso Gómez Méndez, enemigo declarado del Dr. Álvaro Gómez debido a su efímero paso por la Procuraduría de la Nación, le correspondió como Fiscal General orientar la investigación. Su decisión desde el comienzo fue inculpar del crimen a los más connotados partidarios de la renuncia del Presidente, con el argumento de que ese acontecimiento era capaz de producir un levantamiento que precipitaría lo que ellos pretendían, desestimando cualquier otra hipótesis. Por el contrario, el autor del libro llega a la conclusión de que el responsable fue el establecimiento.Llama la atención la solidez de nuestras instituciones que sobrevivieron a pesar del tsunami, y la amnesia política colombiana que padecemos.

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