Parece una inocentada

Parece una inocentada

Diciembre 28, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

En la segunda mitad del 2016 ocurrieron dos hechos que marcarán una huella en la historia contemporánea: la elección de Donald Trump y el plebiscito que tuvo lugar en el Reino Unido para determinar su permanencia en la Unión Europea.En ambas ocasiones se equivocaron las encuestadoras, los medios de información más influyentes respaldaron frenéticamente las alternativas perdedoras, la clase intelectual de más alcurnia fue ignorada, los centros urbanos más populosos, como los estados de California y Nueva York, en el caso de los EE.UU., y Londres, en el Reino Unido, no fueron determinantes. Donald Trump perdió el voto popular, Hillary lo sobrepasó por casi tres millones de papeletas, no obstante, ganó el colegio electoral, lo cual es determinante en un Estado federal, a diferencia de nuestros países, donde las ciudades más habitadas definen las votaciones. Todo indica que él va a cumplir sus promesas de campaña. La lista de sus pretensiones es larga y traumática de implantar. La construcción de un muro en la frontera con México, la renegociación de los tratados de libre comercio, la desaparición del seguro médico llamado Obamacare, y la exigencia de una mayor contribución económica a los países de Europa para el sostenimiento de la Otan son decisiones complicadas de llevar a cabo. Además, la reducción de impuestos acompañada de una profusa inversión pública en infraestructura, conducirán a ampliar el déficit fiscal y a acelerar la inflación. Como candidato fustigó reiterativamente a la dirigencia política federal. Su campaña tuvo una fuerte inspiración populista y gran dosis de nacionalismo.Muchos abrigaron la esperanza de que uno sería el Trump candidato y otro distinto el Trump presidente, pues se equivocaron. Continúa insistiendo en poner obstáculos al libre comercio, renegociando los tratados ya firmados y aumentado los aranceles a México y China. Sigue manifestando sus ideas de disminuir los tributos a las empresas. Las personas que ha designado son del Partido Republicano, lo cual es natural, excepto, que pertenecen al ala más radical.El inminente retiro del Reino Unido de la organización de Unión Europea ya está produciendo inestabilidad e incertidumbre en el resto de países que la integran. La Libra Esterlina perdió valor después de conocerse los resultados del plebiscito, lo mismo ocurrió con el Euro. Aún se desconoce la forma como se procederá a su desvinculación. Los tratados de libre comercio firmados por la Unión Europea dejarán de cobijar al Reino Unido. Se rumora que otros países miembros, también considerarán la permanencia en la Unión Europea. Se han exacerbado los nacionalismos, la semilla que originó las guerras mundiales del siglo pasado. El primer ministro italiano Matteo Renzi renunció recientemente a su cargo, ante la derrota que sufrió un plebiscito, propuesto para evitar la habitual inestabilidad del Poder Ejecutivo. Polonia se encuentra en un contrapunteo con las autoridades de Bruselas. España tuvo un gobierno interino por más de 10 meses. Tanto los EE.UU., como la Unión Europea, paradigmas del mundo occidental, sufrirán consecuencias insospechadas. Sus nuevas políticas económicas nacionalistas, contradicen la que por muchos años predicaron como axioma del desarrollo, la incentivación del libre comercio internacional.

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