Mala memoria

Mala memoria

Octubre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Un tema recurrente últimamente ha sido el agua. El año pasado y el primer semestre de este año nos abrumaron las inundaciones, ahora nos agobian el verano, las quemas y la intermitencia en el suministro del agua a la ciudad.Hace poco escribió el empresario Manuel Suso sobre este trascendental asunto, evocando los orígenes de la CVC, inspirada en el Plan Lilienthal, cuyo propósito inicial tenía un doble objetivo; regular las aguas que nutren el Valle del Cauca y de contera generar energía. Advertía del grave riesgo que estamos corriendo si continuamos aplicando las actuales prácticas para la obtención y utilización de este vital recurso. Escuché también una presentación, muy interesante por cierto, del doctor Gustavo De Roux, en la cual explicaba, con datos y hechos, el proceso de desertificación al que estamos abocados si no modificamos los hábitos reinantes en la explotación del suelo.Mientras sufrimos las consecuencias y palpamos los efectos del inapropiado manejo del agua, ponemos el grito en el cielo, pero una vez pasan las emergencias nos olvidamos del problema.Se trata de una situación que se podría superar, si estamos dispuestos a ahorrar e invertir para que el beneficio lo reciban nuestros descendientes, lo cual no es nada fácil. Una buena proporción de la población vive al día, su horizonte por consiguiente es ‘cortoplacista’, partiendo de nuestros gobernantes que son elegidos por cuatro años, en los cuales pretenden mostrar obras que los apuntalen para continuar ascendiendo en el camino de la política.Las montañas que nos rodean son un gran obstáculo para las comunicaciones. Construir buenas carreteras es una odisea, disfrutar de un ferrocarril de alta velocidad es todo un reto. Sin embargo, estos mismos obstáculos, se convierten en un patrimonio invaluable cuando nos referimos al agua. Colombia es uno de los países más ricos del mundo cuando se habla del potencial hidráulico. Existe la posibilidad de construir represas entre las entrañas de nuestra arrugada geografía, con el fin de regular las aguas; almacenarlas en los inviernos y disponer de ellas en los veranos. En nuestra región contamos con las instituciones para realizar las obras. Es un asunto de decisión política y ortodoxia en los manejos administrativos. La CVC es la entidad creada para planear y acometer esta clase de proyectos. Infortunadamente se utilizó, por no poco tiempo, más que todo, como un fortín burocrático para beneficio de los reinados políticos de turno, ahora sin embargo, se encuentra dirigiéndola un profesional de carrera y una junta, en quienes tenemos puestas todas las esperanzas de retomar el espíritu inicial de su fundación.El acueducto de Cali es un tema parecido. El suministro del agua para la ciudad depende exclusivamente del caudal diario de tres ríos vecinos. No existe almacenamiento para el vital recurso, se depende de la escorrentía, menguada significativamente por la tala y quema de los bosques, alimenta sus caudales o la de sus tributarios y contaminada por las invasiones que descargan las aguas negras, carentes de tratamiento, a sus cuencas.Para prevenir las inundaciones y mitigar los veranos, se requiere un plan de largo plazo, 20 años o más, mediante la firme decisión para acometerlo construyendo represas reguladoras de las aguas en los ríos de nuestra región, además es indispensable restituir las cuencas, reforestándolas y prevenir las prácticas depredadoras. No somos angelitos, se debe sancionar ejemplarmente a los infractores.

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