Macrocefalia

Marzo 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Recientemente se divulgó el valor de los predios de las diez más importantes ciudades de Colombia. Estos valores constituyen la base gravable del impuesto predial, la mayor fuente de ingreso para los municipios. Se supone que en la medida que las ciudades crecen en número de habitantes, se crece en el valor de las propiedades, lo cual aumenta el valor del catastro y por ende la base tributaria que determina la capacidad económica de los gobiernos municipales. En definitiva los núcleos poblacionales que se multiplican, son las ciudades más prósperas, es donde viven los habitantes más ricos, es allí donde se presentan mayores oportunidades para progresar económica, social y culturalmente, en el caso colombiano también políticamente. Para brillar en este campo es indispensable residir en las alturas, más cerca de las estrellas. No es extraño lo que muestran las cifras, en Bogotá el total de predios están valorados en $ 446.9 billones, en las que a continuidad se mencionan: Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla, sumadas todas, la propiedad raíz solamente totaliza un valor de $ 185.8 billones. Lo cual quiere decir que en la sede del Gobierno Nacional se concentra más del doble de la riqueza que se acumula en las otras cuatro ciudades. Del total de predios registrados en Colombia, cuyo valor es $1.058 billones, Bogotá representa el 42.2%.Hace no poco tiempo, escribí, con este mismo título, una columna de opinión resaltando la concentración de la riqueza en la Capital, medida según los depósitos bancarios, donde se registran aproximadamente el 60% de todo el país. Lo grave no es solamente lo que existe en la actualidad sino la marca tendencia centralista de las últimas décadas, lo cual evidencia el debilitamiento de la provincia. El ingreso por persona de Bogotá es de lejos el más alto del país. Allí se presentan las mejores oportunidades de progreso, puesto que concentra todos los poderes del Estado, se abren y se adjudican los contratos más jugosos, se pagan los más altos salarios. En los continuos vuelos hacia la Capital viajan los peregrinos de provincia que acuden a las oficinas del Gobierno Nacional a diligenciar toda clase de trámites burocráticos o a mendigar ayuda. Allí migran un buen número de empresarios y profesionales con ambiciones de progreso, educados a costa de la provincia.Colombia era un país de regiones prósperas. Existían brechas menores a las ahora existentes entre las distintas comarcas. Hoy las distancias económicas entre el Pacífico, el Putumayo, o de quienes habitan en el campo, comparadas con Bogotá son siderales. Sobresalen en la periferia algunas ciudades cuyo bienestar dista mucho, como ya lo vimos, cuando lo cotejamos donde se localizan todos los poderes del Estado, además de la administración de las grandes empresas industriales, financieras y comerciales. En el Continente Americano existen dos modelos de desarrollo, el que representan EE.UU., Canadá y Brasil, con provincias fuertes y prósperas, o el que personifican Argentina, Chile, Perú y México, en donde lo que se encuentra por fuera de sus capitales representa una ínfima parte de su economía. Colombia se halla en el umbral de este modelo. Por ahora todo indica que lo adoptaremos plenamente. No existen propuestas en contrario. La dirigencia de la provincia se manifiesta conforme.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad