Macrocefalia colombiana

Septiembre 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Colombia solía ser reconocida por tener regiones con cierto grado de independencia y fortaleza. Casi todas las demás naciones de nuestro continente Latinoamericano sufren de macrocefalia, excepto el Brasil; el Ecuador podría calificarse como bicefálico. Pues bien, este particular equilibrio regional se ha venido desvaneciendo en los últimos años. El Tiempo publicó un editorial, hace unas semanas, que decía: “El éxodo de compañías bogotanas hacia los municipios vecinos es inequitativo y está abriendo un creciente boquete financiero”. ¡Qué ironía! ¿Qué podría expresar una ciudad como Cali, que ha sufrido la migración hacia Bogotá de no pocas sedes de empresas? Las compañías que emigraron se llevaron consigo los contratos de servicios, consultorías, seguros y publicidad. En nuestra ciudad, otrora florecían las empresas de publicidad. Aquí se forjaron paradigmas de esta profesión como Hernán Nicholls. Las decisiones importantes en materia económica se toman en la Capital, por consiguiente conviene estar allí para poder influir directamente ante quienes ostentan el poder. No es de extrañar que las empresas petroleras y mineras tengan sus sedes en Bogotá, a pesar de que su actividad productiva se ejerce en otras latitudes.Las grandes licitaciones y contratos se fraguan en la Capital. Como consecuencia lógica, las mayores y más prestigiosas firmas de abogados están donde se realizan los mayores negocios, además es ahí mismo donde se forjan y se interpretan las leyes por parte del Congreso y de las Cortes, respectivamente. Las grandes cadenas de información emiten las noticias desde Bogotá, en donde también se editan e imprimen las revistas de mayor circulación e influencia en el país. Se salvan de estos vientos huracanados los periódicos de provincia, debido a la importancia que revisten las noticias locales.Para que una persona adquiera connotación nacional, necesariamente debe estar en la mira de estos informativos, y vivir en el Altiplano, ‘más cerca de las estrellas’. Así es como las carteras ministeriales están actualmente ocupadas en un 80% por personajes capitalinos, o bogoteños, (léase costeños, antioqueños, caleños, etc. que ejercen sus actividades profesionales en Bogotá). Infortunadamente muchos de ellos han perdido contacto con la provincia y ejercen el centralismo con más ahínco que los mismos nativos.Las decisiones financieras se toman en el Distrito Capital, con la honrosa excepción del grupo financiero del Sindicato paisa, que con el arraigo que caracteriza a los de su raza, continúa ejerciendo su gobernabilidad desde Medellín. Ni qué decir del centralismo de Avianca. Ya no se puede viajar a ninguna ciudad de provincia sin pasar por Bogotá. Se rumora que hasta las cigüeñas tienen que hacer escala en la Capital.Se podría continuar relatando los efectos de un centralismo hirsuto. Sin embargo, es preferible corroborar esta triste historia con datos y hechos. La participación de la cartera bancaria del Distrito Capital en 1990 era de 34% y en la actualidad, 20 años más tarde, es de 48%, con el consecuente detrimento de la débil provincia. Solamente las regiones más fuertes se mantuvieron incólumes. La participación en las captaciones bancarias que tenía la Capital en 1990 llegaban a 29% del total, hoy ostenta el 60% de todo el país. Este es un dramático síntoma de lo que está ocurriendo en la actividad económica colombiana.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad