Los maestros se rajaron

Agosto 31, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hasta ahora los países desarrollados que gobiernan las entidades internacionales pontifican acerca de las normas que deben establecer los demás Estados para transitar por el camino del acontecer económico sin sobresaltos. Las pautas difundidas, como el hecho de mantener un presupuesto equilibrado, fueron frecuentemente violadas en el pasado por los gobiernos irresponsables de los países emergentes, en no pocas ocasiones regidos por dictaduras militares. Este aristocrático grupo considera al resto del mundo subdesarrollado, y a no pocas repúblicas las cataloga como bananeras, ‘banana republics’. Ellos estiman que los gobiernos de los países emergentes frecuentemente actúan de manera irracional, debido a la ignorancia de sus autoridades, o a la mala intención de quienes toman decisiones equivocadas, conscientes de las nefastas consecuencias. En síntesis, les parece que los demás Estados no tienen la capacidad de administrarse autónomamente, por lo tanto deben tratarse como menores de edad. Una de las razones por las cuales se creó el Fondo Monetario Internacional fue precisamente para vigilarlos, orientarlos, o penalizarlos si era el caso, y en ocasiones auxiliarlos en sus penurias.Varios países europeos, entre los cuales podemos mencionar a Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, han sufrido recientemente fuertes terremotos económicos debido a la desconfianza de los inversionistas. Sus endeudamientos han crecido exponencialmente en los últimos tiempos. Todos han tenido que salir a tomar medidas impopulares de carácter urgente para tranquilizar los mercados. La única manera que existe de equilibrar sus menguados presupuestos es disminuyendo sus gastos e inversiones, o aumentando sus ingresos mediante reformas tributarias. Todos ellos han requerido también de cuidados intensivos para sobreaguar, por parte del Banco Europeo y del Fondo Monetario Internacional, los llamados ‘bailouts’. Durante no poco tiempo vivieron como ricos, por encima de su capacidad económica. Lo mismo que le ocurre a una familia que gasta más de lo que le ingresa y luego tiene que salir a endeudarse para sostener la caña. Durante un largo período sus gobernantes disfrutaron de prestigio; derrochaban sus recursos otorgando beneficios insostenibles a sus conciudadanos y de contera los halagaban con una tributación laxa. Los EE.UU. corrieron igual suerte. A diferencia del déficit presupuestal europeo, el desequilibrio financiero se originó por los gigantescos préstamos que su gobierno se vio obligado a otorgar al sector bancario con ocasión del colapso que sufrió en el año 2008, fruto de su irresponsable comportamiento, a lo cual hay que añadir los enormes gastos que continúa incurriendo para sostener las guerras de Afganistán e Iraq. Les faltó visión y sensatez a los dos partidos mayoritarios para acordar medidas claras y concretas que subsanaran el inmenso déficit fiscal y así le devolvieran el sosiego a los mercados.Lo paradójico de la situación que estamos viviendo es que los causantes de la nueva crisis económica fueron los maestros, definitivamente se rajaron los que dictaban cátedra, los mismos que desde la crisis de 1930 pregonaron políticas responsables, que ellos conscientemente violaron, sin que el Fondo Monetario Internacional, ni el Banco Mundial prendieran las alarmas oportunamente. Lo impensable; ahora la locomotora del crecimiento está en manos de los países emergentes. Moraleja: Si se toman créditos que excedan de la capacidad de pago, las consecuencias son dolorosas.

VER COMENTARIOS
Columnistas