Los atentados

Noviembre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El anuncio por parte de los organismos de inteligencia del Gobierno y de la Fiscalía de que existían indicios ciertos de planes concebidos para asesinar al Dr. Álvaro Uribe y al Dr. Eduardo Montealegre, constituye una bomba que demuele el proceso de paz iniciado y defendido con tanto ardor por presidente Santos, el pilar más fuerte de su campaña reeleccionista. Si el anuncio y las acusaciones hubiesen provenido de fuentes ajenas al Gobierno, habríamos supuesto, por parte de muchos, que era un montaje. La credibilidad proviene precisamente de que fueron agentes del mismo Estado quienes llevaron a cabo las investigaciones y luego divulgaron las acusaciones. Como acertadamente lo dijo Humberto de La Calle, jefe del equipo negociador, persona que me merece la mayor credibilidad y respeto, estos atentados destruyen la viabilidad del proceso. Se insinúa que la autoría corresponde a la columna móvil Teófilo Forero. Lo cierto es que el asunto reviste tal importancia y gravedad que se requiere profundizar en los hechos para buscar claridad absoluta; dejarlo sin resolver, en la nebulosa, mina por completo la confianza en el acuerdo al que se busca llegar. No es posible sentarse en una mesa a continuar una negociación, si existen dudas acerca de la responsabilidad de este acto criminal.Como lo dijo otro de los negociadores, Luis Carlos Villegas, nuevo embajador en Washington, resulta por lo menos curioso que los atentados hayan salido a la luz precisamente después de haber acordado las garantías que gobierno debe ofrecer a la oposición, con el fin de que pueda ejercer a cabalidad su misión. Los negociadores de la subversión pusieron especialmente énfasis en la seguridad que deberían gozar sus dirigentes políticos una vez se reincorporasen a la vida civil y condenaron, con razón, el destino que corrió la Unión Patriótica. ¡Qué paradoja!Sería gravísimo si los jefes de las Farc estuviesen advertidos de lo que se cocinaba, además muy torpes, ya que confirmarían lo que viene insistiendo el Dr. Álvaro Uribe, que las Farc es únicamente un grupo de bandidos. Le darían la razón a quienes se oponen a las negociaciones como el proceso más indicado para finalizar el conflicto de cinco décadas.Las Farc deben pronunciarse para confirmar o desvirtuar su participación. Si la cúpula negociadora no está involucrada, no deja de existir una inmensa preocupación sobre las negociaciones. Quiere decir que ellos no controlan el total de su organización. Confirma que existen grupos disidentes fuertes que no siguen sus orientaciones, por consiguiente, cuando se logre concluir un acuerdo, si se logra, será parcialmente, el resto continuará aferrado a la idea de que las armas y la subversión son la solución más efectiva para lograr sus objetivos. ¿Vale la pena insistir en el proceso si esto es lo que se presenta como la mejor opción? Se mantendrían actuantes dos movimientos subversivos, la disidencia de las Farc y el ELN, con quienes aún no se definido si se emprende otro proceso de negociaciones. Fue francamente decepcionante escuchar los pronunciamientos de los órganos investigativos del Gobierno. Otra noticia nefasta que produjo desconcierto y desánimo a cerca de la posibilidad de concluir en un plazo razonable esta funesta etapa de incertidumbre y así, por fin, poder orientar las energías de todos los colombianos hacia la solución de problemas sociales y económicos que estamos en mora de resolver, y la obtención de logros mucho más positivos y benéficos para nuestra sociedad.

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