Lo impensable

Julio 27, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace escasamente dos décadas, lo que equivale a un período muy corto en la historia de una nación, Venezuela era uno de los destinos preferidos de los emigrantes colombianos. La corriente migratoria hacia nuestro vecino era apreciable. Además, fue el destino favorito para establecer las sedes principales de las empresas que tomaban la decisión de invertir en los países del Mercado Andino. Bogotá no podía competir con las ventajas competitivas que ofrecía Caracas.La dinámica económica de esta Nación, bendecida con inmensos recursos naturales, entre los cuales se destacan los energéticos (petróleo e hidráulicos), el aluminio, el hierro, etc., era galopante. Su ingreso económico por persona sobrepasaba con creces el de los colombianos. Se preciaba de tener una moneda sólida y apetecible. Sus índices sociales, como los indicadores de pobreza y desempleo nos producían envidia.Sin duda prevalecían entonces, dos cánceres sociales: las considerables brechas económicas y la corrupción. Sobre estos dos males se fundamentó la campaña chavista para ganar las elecciones. Evidentemente logró disminuir las diferencias, pero el camino elegido, trajo consigo el empobrecimiento de toda la población, excepto algunos partidarios del régimen que se han enriquecido enormemente. La corrupción se entronizó en su sociedad. Infortunadamente estas pústulas también se han enquistado en Colombia y, hasta ahora, poco se ha hecho para extirparlas. Nos urge adoptar políticas para abolirlas. Diferencias económicas siempre existirán, pero no deben tolerarse de la magnitud actual; sería injusto e insostenible socialmente.Han bastado 17 años de socialismo del Siglo XXI para producir una insoportable escasez de alimentos y medicinas. La política de nacionalización de las empresas y la guerra contra la iniciativa privada frenó en seco la producción nacional. Mientras tuvieron precios altos del petróleo, la economía logró sobreaguar a base de importar toda suerte de productos y subsidiar a las misiones. Con menores precios de energéticos se evidenció su incapacidad para mantener dichas políticas, a no ser que se estableciera un estricto racionamiento en base a cupones y la supresión total de las libertades de opinión, como ocurrió en Rusia y aún existe en Cuba.Ver para creer. Las fotografías de los periódicos y de las redes sociales fueron dramáticas, ríos de ciudadanos venezolanos cruzando la frontera para abastecerse en Colombia. Manifestaciones de riesgos migratorios masivos a nuestro territorio. Sucedió lo impensable, a causa de la adopción de políticas equivocadas, sustentadas en el odio y la improvisación.Una situación similar, aunque menos dramática, ocurrió en el Cono Sur. Argentina, un país privilegiado por la fertilidad de su suelo, fue hasta hace no mucho tiempo, el país rico del sur de nuestro continente. Chile, en cambio, carente de recursos naturales, excepto el cobre, luchaba para salir de la pobreza. Ahora la situación se invirtió, Chile disfruta de un bienestar socioeconómico equivalente al de algunos países europeos y el rezagado es Argentina. Hasta en los campeonatos de fútbol se evidencia.Para los indiferentes, aquellos que subestiman la influencia de la política, estos ejemplos los debieran sacudir. La política es muy importante para dejarla solamente en manos de los políticos.

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