Lecciones del paro

Septiembre 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Mucha tinta se derramó, e incontable espacio radial y televisivo se dedicó a comentar el paro. Pararon los transportadores, realizaron marchas los maestros, la CUT, los mineros, los paperos, nuevamente los cafeteros, etc., finalmente resultó promovido por campesinos provenientes de varias regiones del país. Hace poco se realizó la Asamblea anual de la Andi en Pereira. Durante dos días se habló del crecimiento de la clase media, la cual pasó de ser 16,3% de la población a constituir el 26,5%, en sólo una década, mediante presentaciones de connotados panelistas y cifras contundentes. Los carros ya no caben en las calles. Ni qué decir de las motos que parecen una plaga de cucarrones. Avianca movilizó 23 millones de pasajeros el año pasado y 9 en lo que va corrido de este año, impensable hace poco tiempo. El consumo de bienes electrodomésticos se disparó. No se pueden desconocer estas realidades.¿Cuáles son entonces las razones de tanta inconformidad? Solamente me referiré a algunas, por motivo de limitaciones de espacio.Si bien es evidente el crecimiento de la clase media generado por el aumento en el ingreso, dicho beneficio se ha circunscrito a las ciudades, con la exclusión de la Colombia rural. Existe buena parte de la población donde no ha llegado el progreso, no de otra manera se puede comprender la explosión de descontento y solidaridad. La brecha entre regiones es cada día más grande.Claro está que las Farc no se quedaron dormidas, su participación fue evidente; no obstante sin un caldo de cultivo de soporte, sus acciones hubiesen tenido un efecto muy limitado.Desde el año pasado se pudo apreciar la actitud del Gobierno Nacional frente a las demandas airadas. La confrontación con los transportadores se resolvió con concesiones. Los huelguistas del sector judicial obtuvieron lo que pretendían. Más recientemente, frente a los reclamos de los cafeteros, el gremio logró beneficios económicos importantes. Previo al paro, se sabía que el Gobierno era proclive a ceder ante las presiones. Los paros y las amenazas no deben ser la forma habitual de ‘concertar’, como está ocurriendo. Estamos en los prolegómenos de una posible reelección, por consiguiente la complacencia está en el orden del día. Definitivamente la reelección ha sido una modificación constitucional perversa desde cuando se instituyó. En el anterior gobierno se prestó para la politiquería, y actualmente las decisiones que se están tomando se encuentran claramente permeadas por el deseo inocultable del Dr. Juan Manuel Santos de presentarse a las próximas elecciones.El Presidente no estaba correctamente informado en el momento de negar la realidad del paro. Cuando lo reconoció, ya había tomado fuerza, se le habían unido varios otros gremios y fuerzas desestabilizadoras. Luego fue enfático en darles la razón a los campesinos. Lo incompresible es que si así pensaba, por qué no obró antes, atendiendo sus justos reclamos. Infortunadamente se gobierna desde Bogotá sin tomarle el pulso a la periferia. Envían funcionarios capitalinos que visitan la provincia en la mañana y se regresan en el último vuelo. Lo que ocurrió demuestra nuevamente que el Gobierno Nacional está excesivamente concentrado y desconectado de lo que piensan las regiones distantes de la Capital. No pocos parlamentarios que debieran llevar la vocería de la provincia, se encuentran muy ocupados mendigando participación burocrática ante el Gobierno Nacional. Además ahora, hasta los senadores se eligen por circunscripción nacional.

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