La tasa de cambio

Octubre 27, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

En Colombia cuando se habla de la tasa de cambio se refiere al valor de nuestra moneda, el peso, con relación al dólar de los Estados Unidos. Esta es la divisa que solemos utilizar para realizar nuestras transacciones internacionales.En los últimos tiempos el peso se ha valorizado de manera continua y acelerada. En el pasado ocurría lo contrario, debido a la tradicional debilidad de nuestras exportaciones, a la imperiosa necesidad de importar bienes y contratar servicios en el exterior, y la muy escasa inversión extranjera.La revaluación actual obedece al aumento de nuestras exportaciones de productos energéticos, carbón y petróleo, y a que nos hemos vuelto atractivos para los inversionistas extranjeros. Sin duda, también han influido las recientes emisiones de dólares autorizadas por la Reserva Federal. Estas circunstancias, sin embargo, no van a durar toda la vida. Las consecuencias de dicha revaluación producen efectos en diversos campos. Por un lado la deuda externa del Gobierno expresada en pesos se disminuye, por consiguiente al Ministro de Hacienda se le facilita manejar el déficit fiscal. El componente importado de nuestra producción decrece en valor, lo que calma las fuerzas inflacionarias. A las empresas con deudas en dólares, se les facilita su atención. Los importadores hacen su agosto, en especial los que venden productos durables como vehículos o electrodomésticos. Viajar al exterior se vuelve más atractivo. Conviene más importar que producir nacionalmente.Existe actualmente una polémica aguda sobre el tema. Infortunadamente las instituciones gubernamentales, quienes tienen la facultad para legislar, son las más beneficiadas con una moneda fuerte, y el sector privado, fabricante de productos transables, sufre los mayores perjuicios. El único recurso de las víctimas es protestar.Algunos países de Asia como Japón, China y Corea, decidieron, por años, mantener sus monedas subvaluadas, para estimular las exportaciones, desestimular las importaciones y así impulsar el desarrollo industrial. No se enfrascaron en la difícil y, en ocasiones, humillante tarea de negociar tratados de libre comercio. No es de extrañar que el pueblo japonés sea actualmente uno de los mayores ahorradores del mundo y que China sea el inversionista más importante de los Bonos del Tesoro Americano; acumularon divisas durante un largo período sin monetizarlas. En conclusión mantener un cambio subvaluado aumenta la capacidad competitiva del país y se puede conservar por años. Los superávits comerciales no necesariamente valorizan la moneda, depende como los maneje el gobierno.Los efectos más graves de la revaluación los sufren los fabricantes de productos transables con un mayor contenido de componente nacional, y aquellos que debido a su tamaño tienen limitaciones de orden financiero. Simplemente no poseen la fortaleza para soportar la tormenta. Las empresas de mayor dimensión tienen más juego de cintura, como se dice en el argot futbolístico, para sobrevivir en los malos tiempos.En síntesis la revaluación tiende a destruir el aparato productivo de bienes y servicios que se comercializan internacionalmente, lo que en Colombia es más del 50% del Producto Interno Bruto. Este dato nos da la dimensión del daño que causa en el empleo. Infortunadamente el Gobierno y el Banco de la República no han tomado las medidas necesarias para contener este fenómeno. Se habla y se dice, pero nada efectivo se hace.

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