La Región Pacífico

Marzo 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El gobernador del Valle del Cauca, Francisco José Lourido, secundado por los gobernadores del Cauca, Nariño y Chocó, tomó la decisión de promover el desarrollo de la Región Pacífico. Se trata de un emprendimiento importante, que seguramente traerá un mayor bienestar a sus habitantes. Una labor de esta naturaleza demanda creatividad, esfuerzo y, sobre todo, una visión de largo plazo.El país se fraccionó en unidades departamentales para poder ejercer la gobernabilidad política. Dichos departamentos se crearon como respuesta a razones de orden político, desestimando consideraciones de otra índole. Esta tendencia de carácter dispersivo se acentuó en la segunda mitad del siglo pasado; posteriormente en la Constitución del 91 se establecieron 32 departamentos. Existe un dicho sabio: “Dividir para reinar”. El excesivo fraccionamiento del país le restó importancia a los gobiernos regionales y se la incrementó al nacional. Unirse regionalmente aumenta el poder de negociación e influencia y crea la posibilidad de pensar en grande.Tal como lo declaró el gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González, las condiciones socioeconómicas que padecen los habitantes del litoral Pacífico dan vergüenza. Los índices de analfabetismo, la desnutrición y la proliferación de enfermedades endémicas son alarmantes. El Gobierno colombiano ha vivido de espaldas al mar Pacífico. Bien vale la pena realizar un esfuerzo mancomunado para rescatarlo. Durante los Siglos XIX y XX el liderazgo económico y cultural provino de Europa y el este de los Estados Unidos. La mencionada circunstancia generó el desarrollo de la costa caribeña. Sin embargo en los últimos 50 años hemos visto el resurgimiento de Asia mediante el crecimiento económico sorprendente de los Tigres Asiáticos, Japón y más recientemente China. Este gigantesco país es actualmente la segunda economía del mundo, con la perspectiva en 20 años de ser la primera. La mayor parte del tráfico marítimo cambió definitivamente de rumbo.El atraso del Pacífico colombiano proviene en gran parte de su aislamiento. Existen únicamente dos carreteras para unir al interior con sus puertos: la de Buenaventura que aún continúa construyéndose, y la de Pasto a Tumaco de especificaciones muy precarias. El desarrollo costero es francamente elemental. Su litoral ofrece la posibilidad de construir varios puertos y la única alternativa de tener uno de aguas profundas. No debemos temer al desarrollo sostenible (económico, ecológico y social).¿Cómo no pensar en la construcción de una vía que le permita a la Orinoquia y a Venezuela conectarse con el Pacífico?¿Por qué no revivir el sueño del general Rafael Reyes de unir los dos océanos, por vía fluvial en un buen trecho, utilizando los ríos Putumayo y el Amazonas? Es posible que ahora sea económicamente factible. Brasil es una potencia mundial y necesita una salida al Pacífico para ser más competitivo.Al cruzar el Canal de Panamá de norte a sur, un oceanógrafo me comentó, “ahora si estamos en un mar verdaderamente rico”, mi sorpresa fue mayúscula, pensaba que el océano rico era el Caribe por sus playas y el turismo; luego me aclaró: observe la abundancia de plancton. Me hizo caer en cuenta de su potencial pesquero, aún por explotar. Otra fuente de posibles ingresos es el turismo ecológico, claro está, sin malaria, una de las pandemias que se requiere erradicar.El recurso de las regalías es un buen comienzo, pero es indispensable que esta iniciativa tenga alas y autonomía de vuelo.

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