Ignominia

Ignominia

Agosto 02, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Eso fue lo que los miembros del Ejército Nacional sufrieron a manos de los indígenas en el cerro Berlín dentro del resguardo. Fue una afrenta pública lo que padecieron. Indignación fue lo que se suscitó entre los ciudadanos que observaron los hechos en sus televisores. Los soldados de nuestras FFAA, lo mismo que los efectivos de cualquier otro ejército del mundo, son entrenados para defender la patria, por lo que un desafío como el ocurrido, pudo haber desatado reacciones violentas, con heridos o muertos, lo cual gracias a la actitud de los soldados no ocurrió.La serenidad estoica que mantuvieron los soldados del cerro Berlín durante el ataque perpetrado fue inusitada. Como lo vimos en las tomas de televisión los indígenas no solo blandían garrotes amenazantes, también empuñaban machetes en las narices de sus víctimas. La actitud de tolerancia es una demostración más de su excelente entrenamiento y de su ejemplar comportamiento. El llanto del sargento Rodrigo García Amaya es la reacción natural de un ser humano que se siente cumpliendo un deber patriótico de beneficio para la misma comunidad indígena que lo vitupera, en cuya función expone su propia vida.Fue un desatino de los indígenas ofender de tal manera a miembros de las Fuerzas Armadas. No en vano el Ejército siempre obtiene el primer lugar entre las instituciones más admiradas del país. Probablemente por el hecho de que llevan la peor parte de este interminable conflicto. A medida que pasa el tiempo se erosionan más los propósitos iniciales de los subversivos. La producción y comercialización de las drogas alucinógenas cada vez toma mayor fuerza e importancia, ya no solamente como fuente de financiación sino también como finalidad primordial. Se trató de un acto de provocación que milagrosamente no tuvo consecuencias dolorosas. La probabilidad de que se hubiesen producido acciones más violentas era muy alta. ¿Es esto último lo que se pretendía? La duda queda cuando se observa la actitud de los agresores.El argumento que aluden los indígenas es que se encuentran en sándwich, entre dos enemigos cuya suerte no les incumbe. En otros términos no les interesa quien prevalezca. Bien pueden ser los subversivos o el gobierno. Equiparan en la misma balanza a la narcoguerrilla y a un estado legítimo. Otra equivocación. Ellos tienen sus resguardos y se les respeta sus normas gracias a la Constitución Nacional. ¿Podrían ellos esperar el mismo tratamiento de una guerrilla que dice inspirarse en las fuentes del Marxismo leninista? Durante el reinado de la Unión Soviética simplemente se sometieron todas las expresiones de las minorías étnicas y políticas. Aducen también ser imparciales en el conflicto, sin embargo se dejan arengar de Piedad Córdoba, persona tolerante con los subversivos y enemiga del gobierno. ¿Es esto coherente con lo que predican?El gobierno alega el legítimo derecho del Ejército a ocupar cualquier parte del territorio de la patria, lo cual es incuestionable; no obstante se equivoca cuando no ejercita con la misma eficacia sus deberes de llevar también la educación, la salud y el desarrollo a todos los rincones del país. El Departamento del Cauca se encuentra en estado de postración. No existen oportunidades de progreso. La estrategia no solamente debe restringirse a la lucha contra la narcoguerrilla.Los indígenas reclaman con vehemencia el derecho a la tierra, sería mucho más beneficioso para ellos exigir salud y educación de calidad que la acumulación de territorios hasta ahora muy poco productivos.

VER COMENTARIOS
Columnistas