Freno al empleo

Junio 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Desde hace algún tiempo se viene presentando un aumento en los índices de precios en Colombia, consecuencia principal de la drástica devaluación del peso frente al dólar de los EE.UU. Este generador de la inflación se potencializó en el sector de alimentos a raíz del fuerte y prolongado verano, causado por el fenómeno de El Niño.Sin duda, el clima de opinión sobre el porvenir económico del país ha variado en los últimos meses. De un optimismo poco fundamentado, se pasó a un pesimismo sustentado. Las conversaciones con las Farc se han prolongado excesivamente, sin que se vislumbre la fecha límite para su conclusión. El inmenso déficit de la balanza comercial, producto del bajonazo en los precios del petróleo, no es corregible a corto plazo. A esto se le añade el déficit fiscal, que exige realizar urgentemente, una reforma tributaria.Existen unos nubarrones externos que oscurecen el horizonte. La China, hasta hace poco, locomotora de la economía mundial, se está desacelerando año tras año. Europa, se encuentra estancada, sin visos de mejorar. Los EE.UU. que están creciendo moderadamente, atraviesan en un proceso electoral aventurado e incierto. Los índices de su mercado bursátil, Dow, S&P, y el Nasdaq, muestran signos negativos desde hace ya varios meses.La única posibilidad de infundir optimismo a nuestra economía pronto, sería que se firmase el acuerdo con las Farc y que el plebiscito se avalara con contundencia, posibilidad envuelta en incertidumbres.A pesar de las circunstancias descritas, la Junta del Banco de la República decidió continuar aumentando la tasa de redescuento en un 0,25 %, en su última sesión, llegando al 7,25%, con el propósito de controlar la inflación. Esta efectiva herramienta frena la demanda inercial, la cual se nutre del impulso de un creciente optimismo. Es inocua ante eventos circunstanciales, como la fuerte devaluación del peso, que encareció todas las importaciones, o el aumento de los precios de los alimentos, acelerado a causa de un verano prolongado. Los consumidores no van a dejar de comer carne de pollo, una proteína barata, en razón del aumento de su precio, como consecuencia de la devaluación, ni dejar de consumir papa, por el verano.Lo que sí ocurre al aumentar la tasa de redescuento, además de frenar la demanda inercial, es que afecta negativamente el apetito para invertir. Se produce en síntesis un freno en el crecimiento de la economía, cuyo resultado se traduce finalmente en menor oferta de empleo. Fue esta la razón fundamental para que al FED (Sistema de Reserva Federal) de los EE.UU. se le establecieran dos objetivos, aparentemente contrapuestos, controlar la inflación y reducir el desempleo. En esta forma, a esa entidad, se le obliga a armonizar ambos propósitos.En Colombia la constitución del 91 estableció, en el artículo 373, que: “El Estado, por intermedio del Banco de la República, velará por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de la moneda”. Omitió, como en el caso del FED, también considerar como objetivo, mantener las menores tasas de desempleo posibles. Aunque ha habido interpretaciones de la Corte Suprema sobre esta norma, cuando a los miembros de la Junta del Banco se les increpa por el aumento excesivo de las tasas, aducen la directriz constitucional. Luchar por un solo objetivo constituye una práctica perversa.

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