Finalizaron los Juegos

Agosto 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Culminaron con mucho éxito los Juegos Mundiales en Cali. Fue una experiencia inolvidable en los anales de la ciudad. La clausura fue muy emotiva. La presencia, la actitud y los múltiples testimonios de los deportistas participantes realzaron el evento. Todo fue una explosión de sentimientos. ¿Qué nos quedó de este inmenso esfuerzo?Nos quedaron activos que debemos aprovechar para impulsar el bienestar ciudadano y consolidar la convivencia. Como primera medida Cali quedó equipada con unos excelentes escenarios deportivos. La inversión que dejaron los visitantes, más de diez mil personas, debió ser cuantiosa. Los hoteles repletos, los restaurantes colmados, el comercio en general haciendo su agosto, son beneficios que ojalá puedan ser cuantificados, para hacer un balance económico del evento. Tal vez lo más importante que nos dejaron estas competencias deportivas fue el crecimiento de la autoestima, muy vulnerada por la actividad del narcotráfico en la región y los gobiernos frustrantes de la ciudad. Recuperar la confianza en sí mismos es una tarea ingente e importante. Sin credibilidad y confianza no es posible el progreso. El comportamiento del público asistente y el de la ciudadanía en general fue uno de los aspectos más destacados. Hubo respeto, tolerancia y amabilidad, que ojalá perdurara en el tiempo. Consolidar la convivencia es un reto, pero la conducta observada durante el transcurso de las justas nos indica que sí se puede. La acogida calurosa que se les brindó a los visitantes causó un reconocimiento reiterativo y muy elogioso de todos los participantes. En la clausura fue muy destacado dicho reconocimiento. Lo hicieron de manera espontánea los deportistas, entrenadores y jueces que se quedaron para asistir a dicho acto.Como lo destacó en Alcalde el mérito del éxito no es solamente de los directores de la orquesta, sin duda importante; nada se logra sin la colaboración mancomunada de todos los músicos, los trompetistas, los percusionistas, los violinistas, los encargados del sonido, etc., todos, absolutamente todos, los organizadores, los empleados y cooperadores voluntarios, merecen las congratulaciones. Nos hicieron vivir y sentir mucha satisfacción.Quizás el único lunar fue la actitud de la televisión y la radio privada de Bogotá que quiso minimizar la importancia de los Juegos Mundiales y pretendió ignorar lo que estaba ocurriendo en Cali. Sin embargo los hechos se impusieron, tuvieron que cambiar la actitud. El error en las medallas se convirtió en un hecho anecdótico que en lugar de demeritar las Justas, les dio visibilidad.En la Capital se concentra el poder económico, el político, y sus protagonistas, lo cual implica que las noticias que allí se generan sean las de mayor impacto e importancia. También se concentran los medios de comunicación, como es obvio. Las noticias de la provincia carecen de relevancia y aquellas que se generan en la periferia, prácticamente no se escuchan, a no ser que subviertan el orden público. Las ciudades importantes se defienden del ostracismo, pero aquellas comunidades lejanas no son tenidas en consideración por los medios de información, por lo cual la única forma de ser escuchados por el Gobierno Central es mediante paros y manifestaciones donde se ejerce la violencia. Triste pero evidente. Sufrimos de una macrocefalia que produce miopía en nuestros gobernantes y funcionarios capitalinos, en su inmensa mayoría oriundos o residentes bogotanos, lo cual les impide ver con claridad e interpretar lo que ocurre a larga distancia.

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