Escasez de divisas

Noviembre 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace aproximadamente una década se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos, con el propósito de atribuirle a esta entidad las decisiones políticas en el manejo de las reservas, especializando así a Ecopetrol en su función operativa. En aquella época se cambiaron los contratos de asociación por concesión, se ofrecieron condiciones más atractivas para invertir en la actividad petrolera y gasífera, lo que incrementó la actividad exploratoria y posteriormente la producción.El crecimiento de las exportaciones de los energéticos, petróleo y carbón, se aceleró rápidamente hasta representar el 70% de nuestra balanza comercial. La abundancia de divisas produjo una apreciación de nuestra moneda. Las mejoras en la productividad agrícola e industrial no alcanzaron a compensar el ritmo de la revaluación, por lo que nos volvimos costosos. Resultó más barato comprar en el exterior que producir en el país, motivo por el cual se incrementaron las importaciones. Se afectó así la competitividad de los productos y servicios transables nacionales. Recientemente los precios del petróleo y del gas han descendido, como era de esperarse. Los EE.UU., que hasta hace poco tiempo compraban 12 millones de barriles diarios de petróleo, redujeron sus importaciones en una tercera parte. Dos han sido las razones del decrecimiento en sus compras; por un lado el aumento en la producción de hidrocarburos líquidos que el año pasado fue de más de 700.000 barriles diarios. El otro factor es atribuible al exponencial desarrollo en la producción de gas esquisto (shale gas), el cual también ha sustituido el uso del carbón. No solamente se redujeron los precios del petróleo, también sufrimos un descalabro en la demanda y en el valor de nuestra producción carbonífera. No pueden ignorarse las consecuencias de la sustitución causada por la energía renovable y los ahorros en el uso de la gasolina. El precio de los combustibles también se encuentra afectado por la recesión económica de Europa, la desaceleración del crecimiento de China y la crisis de nuestros vecinos, Venezuela, Argentina y el Brasil, cuya obvia consecuencia es la reducción de la demanda. La abundancia de divisas que disfrutamos por un buen rato, va a escasear, por consiguiente tendremos una menor capacidad de compra para importar, se nos encarecerán los pasajes al exterior, los hoteles en el extranjero, los apartamentos en la Florida, los carros y las motos importadas, los electrodomésticos, los computadores y los dispositivos celulares, en fin vamos a tener menos capacidad adquisitiva. Para colmo de males el Gobierno recibirá menos recursos. Lo que le ingresaba proveniente de Ecopetrol, de los impuestos de las compañías petroleras y las regalías, va a decrecer. Como corolario, probablemente aumentarán los impuestos, ya que la regla fiscal no le permite al Gobierno endeudarse para equilibrar el presupuesto, a no ser que la modifiquen. También decrecerá el flujo de las inversiones directas del exterior. Un porcentaje mayor al 60% provenían de las compañías petroleras y cuando el precio de lo que venden cae, se frenan los gastos y la inversión.Por fortuna nuestro crecimiento económico ha sido muy favorable, sin embargo estas circunstancias lo van a detener. La magnitud del efecto depende de las medidas que tome el Gobierno.

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