El voto es un deber

El voto es un deber

Febrero 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Estamos en la puerta de una nueva elección de los miembros del Cuerpo Legislativo. En esta ocasión con características sui géneris.Nos encontramos inmersos en una negociación con el grupo subversivo de las Farc, lo cual suscita muchas expectativas y no pocas pasiones. Estas circunstancias han dado pie, para que los candidatos del Partido de la U tomen como bandera la de ser los amigos de la paz. De esta manera inducen a pensar que los demás candidatos son enemigos de un acuerdo con las Farc, no importa cuáles sean los términos finales de la negociación. El secreto con que se han llevado a cabo estas conversaciones, conveniente por razones válidas, propicia la especulación.El expresidente Álvaro Uribe, con su reconocido liderazgo, ha sido el gestor de dos partidos políticos nuevos: la U hace algunos años, y recientemente el Centro Democrático. Desde hace algunos meses él se postuló como cabeza de la lista para el Senado de su nuevo partido. No recuerdo ningún expresidente que se haya postulado para ir al Congreso, después de haber ejercido la Presidencia.Como nunca antes, las cámaras legislativas sufren de descrédito. Las encuestas de opinión las sitúan en los últimos lugares de confiabilidad y prestigio. Muchos de sus integrantes han perdido la sintonía con los anhelos de los ciudadanos. Con excepciones, solamente se acuerdan de consultar a sus electores durante las campañas, cada cuatro años. Los fracasos de las reformas sometidas al Congreso, como la reforma a la Justicia, han profundizado esa imagen negativa. Las encuestas que miden la abstención así lo certifican.Los partidos tradicionales, que cumplían la misión de canalizar las aspiraciones políticas ejerciendo el gobierno o la oposición, se han desdibujado. Se acostumbraron a sobrevivir pendientes de la burocracia y de los favores del gobierno de turno.Para colmo de males se perdió la credibilidad en la Justicia y en las instituciones. El reciente episodio de la Alcaldía de Bogotá alimentó de constantes sorpresas mediáticas a los noticieros y a los titulares de los periódicos. Estos acontecimientos trajeron a mi memoria la canción La Burundanga. Para los que no la recuerden, dice así: “Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga…”. El aludido suceso, al igual que los índices de impunidad, deja muy mal parada a la Justicia.Otro tema es la corrupción generalizada que continua haciendo estragos. En la semana pasada surgió un escándalo que salpica las FF.AA., la institución que aparece en primer lugar en las encuestas de opinión que miden el prestigio.En los resultados del próximo certamen electoral influye de manera importante la maquinaria política y el reparto de la mermelada. El voto de opinión tiene un menor peso relativo que en otras elecciones.Existe desgano y apatía para acudir a las urnas, excepto para los amigos del Centro Democrático, lo cual no es excusa para descargarnos de la responsabilidad de votar, por el contrario ahora la obligación es aún mayor. Cuando las circunstancias son desfavorables, se requiere, con más justificación, el concurso de la ciudadanía. Si no votamos por alguno de los candidatos, se puede depositar el voto en blanco, tan válido como cualquier otro, para manifestar la inconformidad y la protesta. Lo reprochable es la indiferencia de quienes prefieren abstenerse de votar.

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