El Tránsito y el orden

Febrero 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

En el exterior se observa indefectiblemente que los países donde existe un mayor respeto por la ley, son los mismos en donde se observa un mayor acatamiento a las normas de Tránsito. Es fácil verificarlo al cruzar la frontera entre los EE.UU. y México, o entre Suiza e Italia. El orden en el tráfico es una consecuencia del respeto por las normas y los derechos del prójimo. Nuestros derechos y libertades solamente llegan hasta la frontera de los derechos y libertades de los demás. La ausencia de autoridad y la indisciplina en la circulación en Cali ha sido proverbial desde hace mucho tiempo. Basta constatar el número de pérdidas humanas, 243 el año pasado, sin contar los accidentes con lesiones personales.Hace poco tiempo se prorrogó el contrato con la empresa particular que presta el servicio de la revisión anual de los vehículos, con el fin de garantizar las condiciones técnicas indispensables para la seguridad, a pesar de que la nueva administración municipal elegida, le solicitó a la anterior que se abstuviera de adjudicar. Basta observar las condiciones de los destartalados camperos que prestan servicio público en el área urbana, debidamente autorizados por dicha entidad, para descalificarla. Desde antaño en el Tránsito existe corrupción.En mi caso particular, en todas las ocasiones que circulo por la ciudad observo múltiples violaciones a las normas. Cuando detengo el carro en los semáforos en rojo, si no es otro vehículo, es una moto la que se adelanta, desestimando la señal. Los andenes de la ciudad se encuentran atestados de vehículos. En las calles estrechas se estacionan a ambos lados de la vía. A sabiendas de que no se puede pasar la bocacalle los buses, taxis y automóviles particulares se plantan en medio de la vía impidiendo la circulación de los que transitan por la otra calle. Para las motos no existen normas, zigzaguean en medio de las colas que se forman y como las moscas son impredecibles en sus reacciones. Los taxis no se quedan atrás.A las autoridades se les olvidó que deben existir zonas de estacionamiento para los carros, distintas a las calles y los andenes. En las costosas obras que se hicieron recientemente en el Granada, no se contempló la necesidad de los estacionamientos públicos. Las vías permanecen atiborradas de automóviles.En la Carretera al Mar, las busetas de servicio público, en su recorrido hacia la ciudad, circulan a la velocidad de 10km. por hora y carecen de parqueaderos, obligando a los demás vehículos a adelantarlas, en una vía de tan sólo dos carriles. Ante el represamiento y el riesgo de tenerlas que sobrepasar, le pregunté en una ocasión, a uno de los guardas que se reúnen en el retén forestal, por qué no los reprendían, a lo que me respondió: “Les hemos dicho muchas veces, pero no nos hacen caso”. ¡Qué tal!Es un contrasentido lo que ocurre con los peatones. Son la mayoría en por la ciudad, sin embargo siempre han sido relegados a un segundo lugar, cuando debían ocupar el primero. Las motos, buses y carros mandan la parada, como enemigos utilizan la fuerza y el imperio del caos en su contra, ante la escasez de andenes transitables. En el centro los vendedores se apropiaron de las aceras. Por todo lo anterior, bienvenido Alberto Hadad. En el poco tiempo que lleva en el cargo ha demostrado autoridad, sentido común, el menos común de los sentidos, pero ante todo, energía e independencia. Nos hacía mucha falta un Secretario de Tránsito de su talante. Por favor, no se vaya a cansar.

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