El empleo y el Banco de la República

El empleo y el Banco de la República

Abril 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace unas tres o cuatro semanas leí en el Wall Street Journal de Nueva York unas declaraciones del presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Ben Bernanke , manifestando su inmensa preocupación por la tasa de desempleo que registraba la cifra de 8,3%. Además de ejercer su función fundamental como última instancia bancaria, el objetivo de este banco central no se limita a luchar contra la inflación; con sabiduría, quienes lo constituyeron, además del propósito mencionado, le establecieron otra meta, la del empleo. En economía estas dos finalidades, poseen aspectos contradictorios. Entre más se suban los intereses de redescuento, más se frena el crecimiento de la economía y, por consiguiente, más limita la oferta de empleo, por el contrario si los intereses decrecen se fomenta el crecimiento y se genera empleo.En Colombia los legisladores de la Constitución de 1991 determinaron desacertadamente que el único objetivo era luchar contra la inflación, o sea mantener el poder adquisitivo de la moneda. Un objetivo muy plausible y necesario. Una inflación acelerada no solamente desestabiliza el curso normal de la economía, también produce distorsiones e inequidades. Se convierten en un obstáculo infranqueable para el crecimiento y la búsqueda de la prosperidad. No es sino mirar retrospectivamente lo que les pasó a Argentina, Brasil y Chile en la segunda mitad del siglo pasado, cuando sufrieron hiperinflaciones desastrosas.Pero ocurre que en economía los objetivos únicos y excluyentes son inconvenientes. Insistir en controlar la inflación a base de subir los intereses frena el crecimiento económico y fortalece el valor de la moneda, ambos efectos desestimulan el empleo. Un ejemplo doloroso fue el de la Argentina de finales del siglo pasado, cuando el Ministro Domingo Cavallo estableció la paridad entre el dólar de los EE.UU. y el peso argentino, como una fórmula indisoluble, hasta que llegó el momento de convertirse en insostenible, lo cual produjo una crisis que influyó en la caída del régimen. La piedra angular no existe en economía. Nuestra moneda se ha valorizado por el aumento en la entrada de divisas y el incremento en las inversiones extranjeras en la minería y los hidrocarburos. Sin embargo, esta no es la única causa, también ha influido considerablemente el aumento en las tasas de redescuento decretadas por el Banco de la República.Este fenómeno que debilita la competitividad de los productores nacionales, y no únicamente los que fabrican o cultivan para exportar, es error frecuente que cometen los comunicadores y no pocos economistas, que ignoran que cuando se encarecen los costos internos es mejor importar que producir localmente.Hace ya algún tiempo le pregunté a un miembro de la Junta del Banco de la República, si a él le preocupaba que al aumentar los intereses se desestimulara el empleo, a lo cual me respondió: “Claro que me preocupa, pero yo he jurado cumplir con la Constitución y lo que allí está consignado es que mi obligación es mantener el poder adquisitivo de la moneda, esa es mi obligación”. Hasta ahora no he escuchado a ningún presidente del Banco de la República o miembro de su Junta hacer declaraciones públicas preocupado por el empleo, tal como lo hizo el economista Bernanke. La razón es obvia, la Constitución solamente los obliga a luchar contra la inflación. ¿Cómo cambiaría su criterio ‘técnico’, si además se les fijase la obligación de velar por un objetivo social, igualmente importante que el valor de la moneda, el empleo?

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