Educación en la región

Marzo 16, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace unas semanas tuve la oportunidad de escuchar una charla de Andrés Oppenheimer, comentando su libro ‘Basta de historias’. En él se describe lo que están haciendo otros países en materia de la educación, y la importancia que le otorgan al tema otros gobiernos y la opinión pública.No pretendo describir el libro, solamente quisiera resaltar algunas de sus ideas que podrían aplicarse a nuestra región. Sea lo primero destacar la importancia de la educación como promotora del crecimiento económico mediante la aplicación de la ciencia, la tecnología y la investigación. Como lo insinuaba Peter Drucker, estamos viviendo la revolución del conocimiento de igual forma que en el pasado vivimos la revolución industrial. La abrumadora cascada tecnológica nos ha suplido con herramientas que realizan operaciones sorprendentes, muchas de las cuales parecen producto de la magia más que de la física o la electrónica. Dichas herramientas se han convertido en instrumentos indispensables de la vida moderna, por ejemplo: el correo electrónico, el computador, el teléfono celular, etc. Sin embargo, en Latinoamérica muchos son los que continúan mirando más hacia atrás y se engolosinan con el pasado, en lugar de luchar para conquistar el futuro. ¿Que tal Chávez exhumando los restos de Bolívar? Así como antes se mencionaban las brechas del ingreso para evaluar el bienestar relativo de las naciones, en el futuro también se tendrán que considerar los indicadores del progreso de la educación para juzgar el estado del desarrollo. El registro del número de patentes es una medida de avance tecnológico. La importancia de los descubrimientos científicos es otra. El número de profesionales con doctorado podría también calificar.Hace un poco más de 50 años, un período relativamente corto para una institución de educación superior, en Cali sólo existía la Universidad del Valle con cuatro facultades: ingenierías química y eléctrica, arquitectura y medicina. La mayor parte de los estudiantes universitarios tenía que emigrar para optar por títulos profesionales. Actualmente existe un cluster (núcleo) universitario con muchas ofertas y una sana competencia. La crisis por la que atraviesa la Santiago de Cali, son manifestaciones de la epidemia de corrupción que estamos sufriendo. En el nivel educativo se ha progresado, pero no lo suficiente para competir con el resto del mundo. Nos debemos sentir orgullosos, pero no satisfechos. Aún nos falta mucho en materia de calidad y de cubrimiento. Se acercan las elecciones regionales y este tema debe estar en la agenda de los candidatos. Que no nos ocurra nuevamente lo que pasó recientemente con nuestro ex gobernador Abadía, que no solamente no asistía al Consejo Superior de la Universidad del Valle como era su deber, sino que tampoco le giraba los recursos económicos que le correspondían.Cuando de calidad de educación se habla, los países latinoamericanos ocupan lugares poco honrosos, en cambio los asiáticos van a la vanguardia. Hasta los estadounidenses se han rezagado. Así lo corroboran las mediciones de Pisa (Program for International Students Assessments). Para mejorar estas calificaciones, el camino más expedito es mejorar la calidad de los maestros. Existe una ecuación inexorable; buenos maestros producen buenos alumnos. Existen países donde solamente los mejores estudiantes pueden optar por la docencia. Valdría la pena intentarlo en nuestra región.PD: ¿Por qué tardan tanto tiempo en ejecutarse las obras públicas en Cali?

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