Dudas sobre la negociación

Dudas sobre la negociación

Septiembre 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Para la mayoría de los colombianos es natural que finalmente se llegue a un acuerdo con los grupos subversivos mediante la negociación, para darle sepultura al inútil enfrentamiento armado que hemos padecido durante 50 años, el cual sólo nos ha dejado muerte y desolación. Sin embargo esto no basta para que existan dudas sobre el éxito de las conversaciones de paz, promovidas por el presidente Santos. Unas sobre la oportunidad, otras de forma, pero las más importantes se refieren al resultado final, o sea a los términos del acuerdo, si es que se firma. ¿Se logrará llegar a un compromiso digerible para el común de los colombianos, hoy en día enemigos de los grupos subversivos? Únicamente el 3% de los colombianos tienen una opinión favorable de las Farc. Se requiere llegar a un convenio plenamente acatado por ambas partes, de lo contrario el remedio será peor que la enfermedad.En el pasado este grupo subversivo se ha aprovechado de las conversaciones para profundizar la lucha armada mediante actos de guerra, con el propósito de fortalecer su posición negociadora. Cierto es que recientemente han sufrido descalabros que los han debilitado, pero en ningún caso los ha inhabilitado para realizar actos terroristas que amedrenten a la ciudadanía; en cambio el Ejército es muy probable que se sienta cohibido de acertar golpes que afecten el transcurso de las conversaciones; podrían tildarlo de enemigo de la paz, si elimina, por ejemplo, a uno de sus más conspicuos dirigentes. El hecho de cubrir todo Colombia no garantiza la actuación sin talanqueras. Anteriormente existía una actitud muy favorable a que el Gobierno buscara con insistencia llegar a una mesa de negociaciones, aún en condiciones desfavorables para la institucionalidad. El ambiente de simpatía hacia los subversivos, que llegó a su clímax en tiempos de Belisario Betancur, despareció debido a la torpeza política de la subversión, que continuaron creyendo que podía acceder al poder por medio de las armas.El presidente Santos fue enfático en manifestar que estaba dispuesto al diálogo con la guerrilla, siempre y cuando, diera muestras claras de su deseo de paz, mediante la cesación del fuego, la libertad de los secuestrados y la abolición de este flagelo. Ahora cambió de opinión, sin que existieran razones para hacerlo.Es muy posible que existan interferencias graves cuando suba la temperatura del proceso reeleccionista. No se ve claro cómo se resuelva la desvinculación de las Farc del narcotráfico, menos cuando niegan estar involucrados en esta actividad. Imposible de creer que no tienen secuestrados y que desconocen pérdidas de vida de los retenidos.Los mandatarios de dos de los cuatro países facilitadores o acompañantes, comulgan con el ideario político de la subversión. Una de las sedes de los diálogos tendrá lugar en uno de estos dos países. ¿Hasta donde pueden ser neutrales Cuba y Venezuela en las deliberaciones?El Gobierno acertó en la designación de los negociadores y en la acotación de los cinco temas a discutir, lo cual ha dado tranquilidad a al país, pero no es suficiente para despejar la incertidumbre.La suerte está echada por la decisión que tomó el Presidente. El mayor deseo de los colombianos es que le vaya bien en esta ímproba tarea y que se llegue a un final feliz, no obstante a muchos nos embarga una dosis de escepticismo que ojalá no se traduzca en realidad.

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