Duda metódica

Junio 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El reciente secuestro de Salud Hernández y de dos periodistas de RCN, volvió a revelar las siderales distancias, económicas, sociales y de seguridad, existentes entre diversas las regiones de nuestro país; dichas diferencias producen tensiones enormes, con consecuencias impredecibles en el tiempo. Coexisten varias Colombias.Por un lado en la capital de la Nación, donde reside todo el poder político y militar del Estado, se concentra también el económico, engendrando secuelas adversas; entre las cuales podría mencionarse la paquidermia. Hasta las decisiones más sencillas demandan la bendición de funcionarios capitalinos para ejecutarse. Se evidencia en los vuelos de la provincia hacia la capital, atestados de pasajeros que viajan en demandan autorizaciones triviales.La convivencia en una sola ciudad, de los máximos líderes que rigen las diversas actividades de los habitantes de la nación, constituye un caldo de cultivo para la corrupción. Existe la gran tentación para practicar el amiguismo. Los contratos, por lo general, se adjudican a quienes más se conocen, con quienes se tienen relaciones más frecuentes. No es de extrañar que la inmensa mayoría de las firmas de consultoría, y de bufetes de abogados, aquellos que cobran honorarios exorbitantes, tengan su sede en la capital.Se propicia el nepotismo de la más alta alcurnia, así lo describía con propiedad, la semana pasada, en su columna de opinión, Luis Emilio Sardi.Voy a dar el manido ejemplo de los EE.UU., puesto que en este caso me parece pertinente. En Washington DC no existen casas matrices de entidades financieras nacionales, ni industriales, ni comerciales, importantes. Sus ciudadanos no tienen representación en el Congreso. En Chile, el Parlamento sesiona en Valparaíso. Para mencionar solamente dos ejemplos de desconcentración y prevención de la corruptela. Sería ingenuo que pretendiera que esto ocurriese en Colombia, no obstante, sí es posible descentralizar y desconcentrar, si existiera la voluntad política.Por otro lado están las ciudades como Medellín, Cali o Barranquilla, que han logrado cierto grado de desarrollo y bienestar, o regiones como la cafetera que en el pasado fue la generadora, por excelencia, de divisas. El café fue lo que hoy constituye el petróleo. Otra categoría son las capitales del resto de los departamentos, igualmente centralistas, esta tendencia parece incorporada a nuestros los genes. Por último, existen regiones como el Catatumbo, donde secuestraron a Salud Hernández, la Costa Pacífica, el Putumayo, Caquetá, buena parte del Urabá, etc., postradas e incomunicadas, donde la autoridad legítima es una ilusión. Sin embargo, como la campana de vacío no existe en la gobernabilidad, se requiere que alguien ponga orden y dirima conflictos, la autoridad la ejercen las Farc, el ELN, las Bacrim, o cualquier otro grupo con suficiente poder de intimidación.No se comprende por qué tuvo que llegarse a un acuerdo con las Farc, para admitir que la postración de estas apartadas regiones sea atendida. Su situación se conoce en la Capital, hasta la saciedad, desde tiempos remotos.¿Qué circunstancias adicionales se requieren para que los parlamentarios y la Presidencia actúen ya? ¿La violencia, la ausencia de autoridad legítima, el aislacionismo y la miseria, acaso no son suficientes?

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