Democracia lesionada

Septiembre 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

La democracia se sustenta en dos postulados: en el voto popular y el balance de los tres poderes; Ejecutivo, Legislativo y judicial. Algunos añadirían un tercer postulado; la alternancia. No existe democracia cuando los gobernantes se perpetúan en sus cargos.Hace un año y medio la Corte Constitucional produjo una importante sentencia que determinó la inconstitucionalidad de una segunda reelección, un buen ejemplo demostrativo del equilibrio de los poderes.Sin duda, el postulado más importante es el voto popular. No se pretende que se ejerza únicamente el derecho con libertad, también es indispensable que se contabilicen los votos correctamente. Es necesario que exista una confianza absoluta en el profesionalismo y en la integridad de los funcionarios de la Registraduría para que se pueda hablar de auténtica democracia en Colombia.Las irregularidades de la Registraduría no son novedosas, al menos en nuestro departamento. Hace cuatro años se acudió a Bogotá para presentarle dudas fundadas sobre las cifras que arrojó la votación realizada para elegir los gobiernos regionales en el Valle, sin embargo los argumentos fueron desestimados de plano. Posteriormente, en el 2009, a raíz de las elecciones parlamentarias, se produjo un escándalo mediático ocasionado, otra vez, por resultados muy dudosos. En aquella oportunidad también se desestimó con ligereza que hubiesen ocurrido anomalías. A esta actitud de absoluta indiferencia, contribuyen indirectamente los políticos profesionales, quienes por temor, o por tener fortalezas burocráticas en la Registraduría, o simplemente por tener rabo de paja, no se atreven a exigir las aclaraciones inobjetables correspondientes.El escándalo surgido por el desconocimiento del número mínimo de firmas exigido para las candidaturas de Rodrigo Guerrero y de Susana Correa fue un hecho aberrante que corrobora la corrupción que existe desde hace años dentro de la Registraduría. Chantajes como pedir dinero para obtener la autorización o el éxito electoral, no es primera vez que se escuchan.En la entrevista que realizó La W a Carlos Ariel Sánchez y a Rodrigo Guerrero, se oyeron afirmaciones insólitas por parte de la autoridad máxima del conteo electoral, el árbitro por antonomasia que debe dirimir las controversias. Decir que a ellos les toca que “no sean alcaldes de arepa o sea a punta de planas, de gente que no existe, a punta de firmas de presos…” es una aseveración temeraria por decir lo menos. Además la otra perla en boca del registrador: “No, recogemos y le hacemos la muestra y todo sobre 115 mil y eso sí, le advierto desde ya, como dijo Julio Sánchez, si le salen peor no es mi problema”, deja un tufillo de parcialidad. Estas aseveraciones quedaron desvirtuadas gracias a le intervención del Presidente y del Procurador, sin cuyo concurso es muy posible que no hubiese existido ninguna respuesta como en el pasado.Definitivamente la democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno como lo dijo Sir Winston Churchill, por lo cual vale la pena protegerlo con todas las garantías posibles, sobre todo de transparencia y absoluta equidad. La función de notario de un ejercicio tan importante para la democracia debiera de estar a cargo de personas de las más altas calidades, personas que garanticen la absoluta imparcialidad sin mantos de duda, independiente de cualquier vínculo político, de lo contrario la democracia no funciona. La baja participación en el proceso electoral se debe en parte a la incredulidad en el sistema.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad