Convivencia ciudadana

Convivencia ciudadana

Septiembre 15, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

En el año en curso creció el número de homicidios en la ciudad con relación al año anterior, lo cual rompe la alentadora tendencia que se venía registrando en el pasado, cuando los índices concernientes a la convivencia ciudadana mostraban tendencias reconfortantes.Al referirse a este hecho, el Alcalde, con mucha razón, se quejó de la impunidad. Mencionó que la Policía entregaba a la Justicia a quienes portaban armas ilegales y los jueces les otorgaban la libertad al día siguiente.Otra causa de muerte en Cali son los accidentes de tránsito. Por esta razón fallecieron en Cali 325 personas en el año 2009, aproximadamente el 20% de las que perecen asesinadas. Las estadísticas indican que por cada persona que muere arrollada por vehículos, seis requieren servicios hospitalarios. De las que se salvan, muchas quedan lisiadas de por vida y otras tienen que incurrir en gastos médicos y dolencias inconmensurables. En ocasiones es mejor morirse, que sufrir algunas secuelas permanentes. Los accidentes de tránsito, con consecuencias graves para las víctimas, sobrepasan el millar por año.La Alcaldía tiene el poder coercitivo para ordenar el tráfico vehicular y peatonal, pero poco lo ejerce. Solamente vemos a los guardas, en muy contadas excepciones. No es de extrañar, tan sólo vamos a tener, según dicen, 300 para toda la ciudad. Si dividimos este número por tres turnos, se reducen a cien. Y las pocas veces que vemos a estos extraños personajes, se hacen los de la vista gorda ante las violaciones a las normas.La impunidad ante estas transgresiones es evidente. No se respetan los semáforos, ni las señales de pare, los carros se estacionan en las aceras y zonas verdes, los buses y los taxis bajan pasajeros en la mitad de la calle, etc. Ni para que mencionar los carros ‘chocones’, atestados de pasajeros, cuyas cicatrices en la carrocería denotan sus irresponsabilidades. Estos camperos no cumplen ninguna norma de seguridad para transportar pasajeros. ¿Donde se harán las revisiones de su estado técnico-mecánico? Será por casualidad en alguna institución para ciegos y sordomudos.Las motos pululan y, como moscas, se atraviesan a la hora menos pensada, sin pedir permiso. Sus conductores tienen comportamientos impredecibles, además parecen daltónicos, no distinguen los colores de los semáforos. Transitan por cualquier lado de la vía y en ocasiones utilizan los andenes como calles. Se ignora que las bicicletas circulan en horas nocturnas sin luces, o elementos reflectivos.En Cali también existe una impunidad protuberante en lo concerniente al control a quienes manejan sus vehículos bajo los efectos del alcohol, lo cual los convierte en potenciales victimarios. Estos controles solamente se ejercen en contados y determinados lugares, ya conocidos por los transgresores. Un número considerable de las muertes se deben a esta causa. Difícil de comprender que se apropien $22.000 millones anuales para unos guardas cívicos con funciones indeterminadas, lo cual podría traducirse en más de 1.000 guardas de tránsito, o su equivalente si se contratara con la Policía Nacional este servicio, como ocurre en Bogotá, en donde existe un cumplimiento de las normas mucho más estricto que en Cali.Si la función de la Secretaría de Tránsito se ejerciera con responsabilidad y eficacia, existiría menos impunidad, y evitaríamos unas cuantas muertes de ciudadanos y no pocos lisiados.

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