Paz, amor y perdón

Paz, amor y perdón

Junio 08, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfonso Ocampo Londoño

No hay duda de que lo más importante para Colombia es la consecución de la paz lo más pronto posible. La paz no es solo un don sino una tarea de todos y en especial del Gobierno que representa al pueblo. Su deber es promoverla, con el mayor cuidado posible como hasta ahora, con un grupo muy valioso. Ya se han hecho reuniones con el grupo más peligroso, las Farc, que se iniciaron en Noruega y ahora en La Habana. Pero habrá que hacerlo también con los otros grupos que preconizan la violencia.Se debe recordar al papa Benedicto XVI quien en el inicio de su papado llamó a la paz y a la condena del terrorismo y en especial se refirió a Colombia. “Mi atención se dirige hacia a algunos países, en particular a Colombia donde el largo conflicto interno ha provocado una crisis humanitaria, sobre todo en lo que se refiere a las personas desplazadas” y agregó: “Estoy profundamente convencido de que respetando a la persona se promueve la paz y se ponen las bases de un humanismo integral. Este compromiso compete de manera peculiar al cristiano llamado a ser artífice de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables. Precisamente por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Por eso debe ser respetado y ninguna razón se puede justificar que se disponga a el a placer, como si fuera un objeto”.Es importante recalcar que el amor entre los hombres es necesario para lograr una verdadera paz y no es solo un sentimiento religioso aunque Dios lo haya sublimado con su nacimiento y muerte. Amor es compartir lo que se tiene, es poner al servicio de todos sus capacidades para lograr un mundo mejor, es tener misericordia con los que sufren. Es enseñar, curar, trabajar, crear, darse por entero a perfeccionarse y a servir, no es ser egoísta y lograr la paz para todos. Tenemos que tomar la decisión de buscar el verdadero amor con los demás que es la base de la paz en nuestra patria. Es la fórmula divina, que implica perdón, olvido, comprensión y otorgarse mutuamente confianza en el futuro. No es una regla fácil de seguir máxime cuando se han presentado heridas hondas en ambos lados, pero es la única con la cual se puede lograr la paz anhelada. Ya hemos probado muchas otras, entre ellas la fuerza, y ningún bando ha ganado del todo, aunque el gobierno los ha tenido a raya y sin avanzar. También está probado que la guerrilla no podrá tumbar al gobierno y que está diezmada notablemente.Pero en esto del perdón hay que pedirle a la Justicia colombiana que analice bien lo que se puede perdonar total o parcialmente y lo que no lo es debido al daño que ha realizado la guerrilla especialmente en las muertes que ha provocado.Finalmente en este momento de definición pidámosle a Dios que nos dé la paz y se restablezca el orden perdido.

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