Paz a los hombres de buena voluntad

Octubre 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfonso Ocampo Londoño

Colombia se ha dedicado a plantear cómo se puede hacer la paz con el grupo subversivo de las Farc para conseguir que su población no sufra con la violencia que se está viviendo en muchas partes de la Nación, que no le deja tener una vida agradable, ni progresar debidamente en gran parte por este causa. Por eso, todos estamos dedicados a ver y sentir qué se puede conseguir en estas conversaciones que con la ayuda de algunos países se iniciarán próximamente en Noruega.Lo que todos debemos recordar son los conceptos de que tenemos que darle “Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad”. Este es el concepto principal que deben tener las partes que inician conversaciones para poder llegar al fin deseado que es la paz.También debemos plantear que este concepto de paz no sólo incumbe a las partes en litigio, sino que debe ser un concepto fundamental, íntimo, que todos debemos tener con nosotros mismos y con nuestros prójimos. Con esto se dice claramente que el concepto de paz es algo que todos debemos lograr y que el trabajo por ésta, es de todos y no únicamente de un Gobierno. Debemos agregar que parte fundamental de la paz entre los grupos y entre las personas, es que hay que perdonar lo que no es bueno para nosotros, para ellos y para todos. Sin perdonar, hay dolor, hay rencor, hay resentimiento y amargura, por eso el perdón hace parte de lo que es necesario para conseguir la paz.Es bueno recordar ahora algunos puntos que nos enseña la religión cristiana y quienes la predican. Por eso en este momento, que estamos en el período inicial, recordemos una oración especial por la paz, que es la plegaria franciscana y muestra muy bien lo que todos debemos tener en conciencia:“Oh Señor, hazme un instrumento de la paz/ Donde haya odio, lleve yo amor/ Donde haya ofensa, lleve yo perdón/ Donde haya discordia, lleve yo unión/ Donde haya duda, lleve yo fe/ Donde haya error, lleve yo la verdad/ Donde haya desesperación lleve yo la alegría/ Donde haya tinieblas, lleve yo la luz. Oh Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, como consolar/ Ser comprendido, sino comprender/ Ser amado, sino amar/ Porque dando, es que se recibe/ Perdonando, sé es perdonado/ Muriendo, se va a la Vida Eterna. El Señor te bendiga y te guarde/ Vuelva el Señor el rostro hacia Tí/ Y te conceda la Paz.He querido mostrar esta plegaria, pues considero que contiene muchos de los principales conceptos para tener y conseguir la paz.

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