Necesitamos la paz

Necesitamos la paz

Febrero 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alfonso Ocampo Londoño

No hay duda que lo más importante es conseguir la paz y esto debemos lograrlo lo más pronto posible. Ya se han estado haciendo las reuniones con las Farc en La Habana y no se debe descansar hasta que se consiga. La paz no es un don sino que es tarea de todos y en especial del Gobierno, que representa al pueblo y que la ha estado promoviendo a través de un valioso grupo. La paz no sólo le incumbe a las partes en litigio sino que es un concepto que debemos tener con nosotros mismos y con el prójimo. En el trabajo por obtener la paz todos debemos colaborar. Por eso debemos prepararnos en la Cuaresma que se inició, ya que Dios vino al mundo a perdonarnos muriendo en la cruz cuando dijo: “Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”. Es importante recordar las palabras del papa Benedicto XVI, quien renunció a su pontificado por no poder seguir con su labor por problemas físicos debidos a su edad, por lo que consideró que era su deber dejar que llegara otro a reemplazarlo. Al comienzo de su papado planteó sus conceptos sobre la paz y la condena del terrorismo y se refirió a nuestro país cuando dijo: “Mi atención se dirige a naciones como Colombia donde el conflicto ha provocado una crisis humanitaria. Se deben hacer todos los esfuerzos para pacificar el país, para devolver a los secuestrados a sus familias, para dar seguridad y una vida normal a millones de personas. Y por ello planteó que ese año (2007) debería ser: “La persona humana, corazón de la paz”. “Estoy profundamente convencido que respetando a la persona se promueve la paz y se ponen las bases de un auténtico humanismo integral. Este compromiso compete particularmente al cristiano llamado a ser artífice de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona. Por haber sido creado a imagen de Dios, todo individuo está revestido de la misma dignidad. Por eso debe ser respetado y nada justifica que se disponga de él como un objeto”. “El terrorismo es perverso, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable y no sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo. El Gobierno, los partidos políticos y las instituciones estatales tienen que trabajar conjuntamente con todos los medios legítimos a su alcance para que llegue cuanto antes el fin del terrorismo”. Para Benedicto XVI los militares deben ser “ministros de paz” y la labor de ayuda espiritual que les ofrece la Iglesia debe contribuir a este objetivo, por eso es muy importante que la Iglesia contribuya en estas conversaciones para lograr la paz. Estos pensamientos deberían ser observados en esta época en la que celebramos la muerte de Jesús y su resurrección, ya que vino a perdonarnos y por ello hay que pensar que debemos perdonar el pasado para lograr la paz.

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