Navidad de amor y paz

Navidad de amor y paz

Diciembre 24, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfonso Ocampo Londoño

Celebramos en estos días la más sublime historia de Amor a la humanidad. La encarnación de un Dios en un niño hombre que con su vida, su muerte y resurrección, logró la redención del mundo. Dios vino fundamentalmente a enseñarnos los principales mandamientos de su doctrina que es el de “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. Por eso que los principios cristianos se basan en el amor, la justicia y el perdón, y mientras no los tengamos y los practiquemos, no vamos a tener paz alguna, pues lo que predominará de esa manera será siempre el querer lograr el provecho personal y no el bien común. El primer mensaje dado por el nacimiento de Jesús fue el de: “Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad”. En estos mensajes es en lo que nos debemos concentrar, pues son la esencia de la paz. Sin ellos no tendremos concordia externa ni interna.Juan Pablo II planteó en una Jornada Mundial de la Paz: “La inestabilidad mundial desencadenada […] sólo podrá superarse poniendo como ‘pilares de la paz’ la justicia y esa forma particular del amor que es el perdón”. Ésta es la base de la reconciliación. Y añadió: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón. La verdadera paz es fruto de la justicia y el perdón no se opone, ni mucho menos, pues no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias del orden violado”. El perdón por el contrario, busca más que un frágil cese de hostilidades, pretende una profunda recuperación de las heridas. Los principios de la doctrina cristiana son aplicables a la candente cuestión del terrorismo, auténtico crimen contra la humanidad, y yo creo que es lo que está pasando en el país. La justicia y el amor son las fuerzas integradoras del mundo y no es sólo un sentimiento religioso. Aunque Dios los haya sublimado con su nacimiento y muerte. Amor es compartir lo que se tiene, es poner al servicio de todos sus capacidades para lograr un mundo y un país mejor, es tener misericordia con los que sufren o no tiene nada, pero es sobre todo trabajar para que todos vivan mejor.Reflexionemos en estos días y hagamos que estos mensajes sean el objetivo de nuestra vidas y del manejo del país, ojalá también los de los grupos subversivos, narcotraficantes y delincuencia común. La vida no vale la pena vivirla sin tener amor a Dios y a los otros seres humanos, y en especial a nuestros compatriotas. Les deseo a todos una santa y feliz navidad y un año nuevo en paz.

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