Época de amor y paz

Época de amor y paz

Diciembre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alfonso Ocampo Londoño

Celebra en estos días la Iglesia Cristiana la más sublime historia de Amor de la humanidad, la Encarnación de Dios en un niño. Con su vida, pasión, muerte y resurrección se logró la redención del mundo. Dios vino a enseñarnos a amar, a Él, a los demás y a nosotros mismos. Estos son los principales mandamientos que deben imperar y es el único camino para la Paz.El Amor es la fuerza integradora de la humanidad y no es sólo un sentimiento religioso, aunque Dios lo haya sublimado con su nacimiento y muerte. Amor es compartir todo lo que se tiene, es poner al servicio de todos, sus capacidades para lograr un mundo mejor, es tener misericordia con los que sufren o no tienen nada, pero sobre todo trabajar para que todos vivan mejor y gocen de una buena calidad de vida. Es enseñar, es curar, es trabajar, es crear, es darse por entero a perfeccionarse y a servir, es no ser egoísta.El gran poeta Amado Nervo tiene un bello poema que deberíamos recordar siempre. Es: “Siempre que hay un hueco en tu vida, llénalo de amor/ En cuanto sepas que tienes delante de ti un tiempo valdío, ve a buscar el amor/ No pienses sufriré/ No pienses me engañarán/ No pienses: dudaré/ Ve simplemente, diáfanamente, regocijadamente, en busca de amor/ No te preocupes de la finalidad de tu amor/ Él lleva en sí mismo su finalidad.Pero como los humanos hemos degenerado el concepto de amor y como lo hemos olvidado lo que sufre hoy la patria es por falta de él, de comprensión por los demás, por no seguir los caminos lícitos para conseguir con qué vivir o querer lograr por la fuerza lo que no pueden hacer con votos populares. El amor se nos ha convertido en odio o en un sentimiento malsano de hedonismo. El amor ya no es el cariño con los demás, sino el sentimiento carnal, que desvergonzadamente se anuncia por la prensa, radio y televisión o en vallas incitantes.Tenemos que tomar la decisión de buscar el verdadero amor y cariño con los demás, que es la base de las buenas relaciones y en general la base de la verdadera paz. Pidamos al Niño Dios que le dé a Colombia y a nosotros mismos este tan anhelado bien, pero hagamos del amor una realidad en cada uno de nosotros.Considero que el amor es la fórmula para que se pueda hacer la paz en nuestra patria. Es una fórmula divina que implica perdón, olvido. comprensión y otorgarse mutuamente confianza en el futuro. No es una regla fácil de seguir, máxime cuando ya se han producido heridas hondas en ambos lados, pero para mí es la única con la cual es posible lograr la paz anhelada. Ya hemos probado muchas otras entre ellas la fuerza y ningún bando ha podido ganar del todo, sino de parte del Gobierno tenerlos a raya y sin avanzar. También está probado que la guerrilla no podrá tumbar al Gobierno colombiano. Pidamos al Niño Dios que nos dé la paz y esta se logre con las conversaciones que se tienen ahora. Navidad es tiempo de Amor y Paz.

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