Renacer vallecaucano

Renacer vallecaucano

Marzo 18, 2018 - 11:35 p.m. Por: Alejandro Éder

Para muchos, el Valle del Cauca ha estado viviendo en una especie de medioevo en el contexto nacional desde hace dos o tres décadas. Mientras que en años recientes el resto del país parecía renacer luego de tanta violencia, corrupción y criminalidad, el Valle se veía estancado y hasta retrocediendo. Sin embargo, desde hace ya un tiempo se vislumbra que las cosas están cambiando para bien en el departamento. Esto se debe en gran parte a tres factores que hoy debemos mantener y profundizar.

Primero está el renacer del liderazgo empresarial que se viene dando desde hace unos años. Si bien el Valle siempre ha contado con varios de los líderes industriales más importantes del país, la generación empresarial saliente debió enfocar mucho esfuerzo en salvaguardar sus empresas y el país en un ambiente adverso producto de la narco-corrupción y de la violencia. Esta situación extraordinaria los obligó a abreviar su rol protagónico en los asuntos públicos de Cali y del Valle, a los que contribuyeron de manera notable durante la mayor parte del Siglo XX. La clase empresarial del Valle hoy está conformada por hombres y mujeres de negocios modernos, que vienen recuperando el espacio en asuntos de interés general de sus antecesores. Estos líderes comprenden que ni la economía de mercado, ni la democracia podrán alcanzar su máximo potencial en beneficio de toda la sociedad si los asuntos públicos no son manejados de acuerdo a los más altos estándares gerenciales, técnicos y éticos, y si no cuentan con su participación.

El segundo cambio clave reciente ha sido el renacer del trabajo mancomunado entre el sector público y privado del departamento por el bien común. El divorcio de facto entre nuestra clase dirigente ha sido quizás de los hechos que más ha golpeado el progreso de la región. Hoy vemos otra vez que actores privados trabajan de la mano con la gobernación y con las alcaldías para impulsar iniciativas visionarias que volverán a poner al Valle del Cauca en la vanguardia del desarrollo de la nación. También vemos a líderes privados apoyando directa y desinteresadamente la gestión pública de entidades insignia como la CVC, Emcali o el MÍO. Esta unión público-privada en causas de región está logrando inclusive que desde Bogotá y el resto del país nos miren con otros ojos.

El tercer cambio es una nueva forma de hacer política. El principal ejemplo de esto ha sido la elección de los alcaldes Rodrigo Guerrero y Maurice Armitage quienes representan una renovación notable por la manera que llegaron al poder sin trucos ni artimañas y porque al gobernar su principal objetivo ha sido servir el interés público y no sus intereses personales. Las elecciones parlamentarias pasadas son otro ejemplo de esto, pues hoy contamos con nuevos congresistas reconocidos a nivel nacional por su capacidad técnica e integridad ética como el Senador Gabriel Velasco o los Representantes Catalina Ortiz, Juan F. Reyes y Christian Garcés.

El Valle del Cauca por fin está levantando cabeza de manera decidida, pero aún falta trocha por andar. Para hacer sostenible este cambio a largo plazo se requerirá un esfuerzo perseverante de todos los vallecaucanos. No caigamos en debates trillados de lucha de clases o insuficiencia de lo público que sólo estancan nuestro progreso. La única prioridad debe ser profundizar los cambios positivos que conducirán al renacer definitivo de Cali y el Valle.


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