La reintegración de las Farc

La reintegración de las Farc

Febrero 19, 2018 - 10:33 a.m. Por: Alejandro Éder

Colombia tiene amplia pericia en procesos de desarme, desmovilización y reintegración (DDR). Esto es muy relevante para el proceso con las Farc, pues la tarea más determinante para cerrar un ciclo de violencia es desarmar a los ilegales y reintegrarlos sosteniblemente a la legalidad. Sin embargo, muchos estiman que Colombia está fallando en este objetivo y aunque esto no es del todo cierto, sí hay elementos para considerar.

En nuestro país hemos tenido mucho éxito desmovilizando integrantes de grupos armados ilegales. Entre 2003 y 2014, desmovilizamos a 31.000 miembros de las AUC de manera colectiva y de manera individual a 4.000 de las AUC, 5.000 del ELN y 18.000 de las Farc. Es decir, Colombia desligó de la violencia a 58.000 personas antes de los casi 12.000 que resultaron del proceso con las Farc.

Nuestro éxito reintegrando también ha sido notable. Para lograr esta tarea, en 2006 se creó la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración que en 2011 se volvió la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR). Primero bajo la orientación de Frank Pearl (2006-2010) y luego bajo la del suscrito (2010-2014), la ACR estructuró un proceso de reintegración considerado por muchos como el más exitoso del mundo. Para demostrarlo, en 2014 un estudio independiente liderado por la académica estadounidense Sarah Zukerman encontró que, de las 58.000 personas desmovilizadas hasta ese año, el 76% permanecía en la legalidad. Si éstas en vez hubieran sido enviadas a la cárcel, el 70% hubiera reincidido.

Estos resultados se deben a la combinación de tres elementos. Primero, la ACR se estructuró como una entidad técnica sin politiquería. Segundo, se evitó un proceso asistencialista, enfocando esfuerzos en estabilizar psicológicamente a los desmovilizados, en formarlos académica y vocacionalmente y en trabajar con las comunidades receptoras. Tercero, se generó una institucionalidad fuerte con visión de largo plazo.

¿Qué pasa entonces con la reintegración de las Farc? ¿Por qué pareciera que no anda si la ACR, que perdura hoy bajo la sigla ARN, sigue su trabajo técnico? Las razones son diversas. Primero, el gobierno no encargó a la ARN del tema desde el inicio, principalmente por insistencia de las Farc, y mucho tiempo se perdió. Segundo, a los comandantes de las Farc no les interesa realmente que sus excombatientes sean integrados a la sociedad, por eso generan trabas al proceso. Su principal objetivo -como fue el de los jefes paras en su momento- es mantener intactas sus estructuras para no perder poder. Esto es un atropello a lo acordado en La Habana y al derecho individual de los desmovilizados a ser reintegrados de acuerdo a sus intereses y esfuerzos. Tercero, volver permanentes las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (Zvtn) y encargárselas a la ARN es un despropósito, pues mantiene aislados a los desmovilizados sin posibilidad de una reintegración real y además cambia el foco de la ARN del proceso de los individuos al de administrar bienes. Finalmente, todo lo anterior aumenta la probabilidad de deserción del proceso y de reincidencia.

Aún hay tiempo para corregir el camino de la reintegración de las Farc. La clave está en permitir que la ARN aplique la experiencia adquirida durante quince años de trabajo efectivo evitando consideraciones políticas o agendas ocultas de las Farc y otros actores. No es hora de reinventar la rueda.

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