¡Ya no más!

Julio 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Desde hace algún tiempo, muchos hemos decidido optar por una actitud distinta a la que estábamos habituados. Es decir, cambiar la actitud negativa por la positiva con respecto al entorno que nos rodea, sea éste la ciudad, el departamento o la Nación. Durante largos años nos hemos convertido en especialistas para diagnosticar todo lo malo que ocurre y muy poco, o casi nada, lo bueno que hacemos a diario los colombianos.Ejemplos palpables los hallamos a diario en los corrillos, reuniones familiares, cocteles, café de los turcos, tertulias de La 14 y diversos sitios de reuniones sociales. El tema: hablar de todo lo malo que nos pasa. Para eso he encontrado el antídoto específico, que al amigo lector se lo voy a contar sin egoísmo alguno.Al entrar a un corrillo de esos en cocteles o reuniones ponga atención, y si el tema es negativo y ya han comenzado a despotricar de la ciudad, el gobierno o de esto y aquello, y haya caras descompuestas, intervenga. Levántese y manifiésteles a los contertulios que se retira hasta tanto dejen de auto flagelarse. Ponga cara de pendejo y discretamente dispóngase a ver un cuadro o un adorno de una mesa o simplemente comience a silbar mirando al techo. Disimuladamente de reojo, observará el bochorno que les ha ocasionado y sentirá usted un rictus sardónico que invade su cara, que en ese caso le causará placer. Haga la prueba y lo verá.Hace pocos días tuve la fortuna de escuchar una excelente conferencia de Gerardo Arboleda en el Comité de Promoción Turística del Valle, donde de frente nos manifestó a los asistentes la necesidad de mandar al diablo la expresión esa de ‘calibalismo’, que lanzan a diario algunos tontarrones y que ha hecho carrera negativa, ocasionando daños irreparables al respetable conglomerado que trabaja con denuedo por la región.También hace algunos días asistí a la conferencia del señor alcalde, Jorge Iván Ospina, donde presentó al grupo de columnistas de opinión de los diferentes medios de comunicación, el enfoque y visión que tiene de su ciudad. Sorprendió a todos la lógica de su programa. Una versión que la deben escuchar todos los habitantes de la ciudad con más periodicidad, para comprender la realidad del compromiso que tenemos en el futuro inmediato. Algo que no da espera y que sin el concurso de todos el alcalde actual y los que le sigan no lo van a lograr.Es indudable que el Alcalde ha cambiado de actitud. Al principio de su gobierno era distante, osco, poco comunicativo y desconfiado. Ahora se le nota más suelto y ha decidido acercarse a esa ‘clase social’ como somos los columnistas de opinión, encargados de orientar y desorientar a los lectores. Alguien de los asistentes le soltó en medio de su disertación un baldado de agua: “¡Es que hasta ahora no ha habido comunicación, ha faltado información!”. Verdad de a puño. Estoy seguro que esa advertencia lo debe haber cimbrado y le ha hecho caer en la cuenta de que no sólo con comunicados de prensa, ni con el equipo de comunicadores que le asisten, se logra llegar a toda la comunidad. Resulta que la comunidad somos todos, incluidos los columnistas de opinión, a los cuales hay que enfrentar cara a cara para exponerles también sus planes y proyectos.Las perspectivas buenas de la ciudad son enormes por el lado que quiera mirarse. Con todos sus problemas, claro está. Pero ya basta. No más cuentos referentes a su gente, por lo general montados por los que no la quieren, pero la usufructúan.

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