Universidad

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Septiembre 19, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Hasta hace apenas medio siglo, el Valle del Cauca era más ganadero que agrícola. ¡Quién lo creyera! Cali se encontraba rodeada por muchos hatos lecheros. Por la vía Candelaria-Palmira eran incontables, lo mismo por la del norte, la conocida hoy como Panorama. Buga era una población de carácter ganadero y más aún hacia el norte, la ganadería prevalecía sobre la agricultura. Cartago ostentaba todavía el título de la mejor feria de ganado comercial del país.Había furor por establecer hatos con base en razas de ganado lechero importado de las mejores líneas de sangre, lo mismo que las especializadas en carne. No contaban con la presión de la agricultura que poco a poco prevaleció hasta casi extinguirlos. Era tal el empeño, que se aseguraba como el mejor negocio del mundo una ganadería bien manejada, y que le seguía en importancia una ganadería medianamente manejada. Para rematar, consideraban en tercer lugar, como el mejor negocio, una ganadería mal manejada. ¿Qué tal?La avicultura irrumpió con fuerza y se convirtió en uno de los renglones más importantes del agro, por el especial consumo de concentrados con base en productos agrícolas como el millo, el maíz y la soya. De esta manera la región ha permanecido en los primeros lugares en la producción avícola del país en alianza con la cadena de asaderos de pollos, restaurantes, puestos de venta de carnes rojas en los supermercados, sistemas de cortes de piezas cárnicas, transporte y refrigeración. Alrededor de estos importantes negocios crecieron otros afines que han promovido el desenvolvimiento de laboratorios de producción de insumos, de investigación y diagnóstico, en una variedad tal, que su misma cantidad no le dejan al público en general conocer de su existencia.Pero alrededor de este desenvolvimiento económico, no parece haber ocurrido un acompañamiento igual de las universidades, como en cualquier país desarrollado o en vía de desarrollo. Es así que para conseguir profesionales especializados para algunos ramos del agro, como la avicultura, por ejemplo, han de traerse de otras regiones del país porque aquí no se producen con excepción de la Universidad Nacional de Palmira. Acá se forman arquitectos, ingenieros, médicos, abogados, administradores de empresas, economistas, politólogos y humanistas por montones, que no producen un bocado de comida, pero poco énfasis se hace para formar profesionales de la producción agropecuaria y marina, precisamente las principales vocaciones del suelo y del mar donde vivimos.De ahí la importancia del próximo nombramiento del rector para la Universidad del Valle. La universidad insignia de la región, que debe recaer sobre la persona que entienda perfectamente el trance que vive el sector de producción de alimentos en el Valle del Cauca. Ha de ser aquel que comprenda la responsabilidad de la Universidad del Valle y la importancia de la revisión de sus prioridades. Que reviva la historia de la región con su legión de personajes ocultos, que no se sabe por qué extraños designios se tuvieron en oscuro olvido, sacados ahora a la luz con motivo del Bicentenario de la Independencia.Óscar López Pulecio, experimentado conocedor del alma máter de nuestra Universidad del Valle, quien entiende a la perfección el espíritu que ha de observar la universidad moderna, en su empeño de reinventar la región, con base en la acción incluyente de los miembros y empresas que componen la sociedad vallecaucana, es el candidato más recomendable para dirigirla.Hace apenas 66 años que contamos con Universidad en el Valle. Tiempo tardío con respecto a Bogotá o Popayán que la tuvieron toda la vida. Es el momento de iniciar un nuevo proceso de acuerdo con la modernidad y el cambio global. La etapa de principiantes ya terminó.

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