Tesoro natural

Mayo 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Es difícil encontrar en Cali otro sitio como el Jardín Botánico, donde se den tantas condiciones favorables, determinantes para mejorar la calidad de vida en la ciudad. Sólo allí, a tres kilómetros de la Plaza de Cayzedo, se dan esas condiciones. En la cuenca hidrográfica del río Cali, en un área de aproximadamente cinco mil hectáreas y rodeando al Jardín Botánico, se encuentran los predios de las más importantes empresas e instituciones particularmente comprometidas para dar respuesta en Cali, a la tragedia ambiental que a nivel mundial ya es inocultable. Son ellas: la Fundación Zoológica de Cali, Epsa, CVC y Empresas Municipales. La primera de ellas es la operadora del Zoológico, con extensa hoja de vida desde el punto de vista conservacionista y cultural. Muy comprometida con la defensa del medio ambiente de la ciudad; su palmarés es inobjetable. Le sigue Epsa, con dos hidroeléctricas, las Cali 1 y Cali 2; en sus terrenos se encuentra establecido el Jardín Botánico en un espacio de 12 hectáreas cedidas por esa institución desde hace ocho años. Contigua se halla la CVC, que tiene injerencia directa sobre la cuenca y está por verse su acción en la reforestación y cuidado de la misma; es poseedora allí del Parque de la Vida. A continuación está Empresas Municipales de Cali, propietaria de gran extensión de área en la cuenca, encargada de la construcción del embalse que se tiene proyectado para garantizar el agua para la ciudad y generar energía eléctrica en los años por venir.Cualquier desprevenido lector debe comprender que el espacio físico ocupado por estas entidades es el punto de conexión de Cali con Los Farallones. Área que no debe ser destinada para asuntos diferentes a los inherentes de esas entidades como, por ejemplo, las invasiones que ya merodean en su entorno y, por lo tanto, debe considerarse sólo para desarrollar ahí, el proyecto ideal de acción colectiva en favor de la conservación de la biodiversidad y mejorar la calidad de vida de acuerdo con la naturaleza.Cualquier candidato a la Alcaldía o al Concejo de la ciudad, que no ofrezca en su campaña apoyo a una acción colectiva para favorecer el patrimonio de ese conjunto de área silvestre del Municipio, está fuera de lugar. Al estilo de Benjamín Barney, debemos preguntarnos: ¿conocen al Jardín Botánico de Cali, los concejales y el señor Alcalde? ¿Lo han visitado? Seguramente no. Desconocen, además, que a esta entidad pertenecen el Concejo y la Alcaldía, como miembros fundadores, y que en ella se comienza a desarrollar el mayor proceso ambiental de Cali. Muy posiblemente desconocen que está en ejecución en ese lugar el proyecto Ecoparque Río Cali, de connotaciones de jardín de primera línea, con amplios espacios, río, flora y fauna, con ubicación ideal desde el punto de vista social y estratégico para hacer ciudad.Existen otras entidades, como la Cámara de Comercio de Cali y la Universidad Autónoma de Occidente que durante la existencia de la Fundación Jardín Botánico, han sido sus acompañantes irrestrictas. Han estado siempre detrás de todas sus iniciativas, exhibiendo gran visión para el desarrollo integral de recreación, educación y conservación del río Cali y su cuenca. A iniciativa del Rector de la Universidad Autónoma, Luis H. Pérez, se está llamando a otras universidades para que se vinculen al Jardín para conformar un grupo académico más amplio que fortalezca el patrimonio biológico de este lugar privilegiado, como lo es el bosque seco tropical donde se encuentra.De este tamaño es el tesoro que posee la ciudad, apenas visualizado en su real magnitud por el público en general y las autoridades político administrativas de la región.

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