Señor Vargas Lleras

Señor Vargas Lleras

Diciembre 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Los colombianos sabemos de su dedicación y empeño como Vicepresidente de Colombia para que el país avance en la construcción de las vías requeridas en su desarrollo moderno. Las clases dirigentes de todas las regiones ya le han echado su cuento y como buen político los ha escuchado y no ha permanecido impávido. Pero hay una historia poco conocida por usted, que dada su juventud, aquí se la vamos a contar con la seguridad que al conocerla, su brinco será espectacular, más de lo común.Los vallecaucanos siempre hemos querido conectar el Pacífico en forma directa con la Costa Atlántica. Desde hace más de un siglo nos separamos del Cauca Grande y después de alimentar durante décadas con ganado vacuno al occidente colombiano, la presión de la agricultura nos forzó a ser más agricultores que ganaderos. Así, que el aporte de semovientes con el cual surtíamos a la zona cafetera y a Antioquia por medio del Ferrocarril del Pacífico, llegó a su fin. Tocó entonces mirar hacia la Costa Caribe donde estaba la carne vacuna con la cual reemplazaríamos la que dejábamos de producir para esas regiones. Esto invirtió el proceso.Se tenía proyectada la entrada del ganado costeño por la carretera en construcción, que uniría a Puerto Valdivia con Santa Fe de Antioquia y de ahí, por La Pintada a Cartago, trayecto todo plano por la vega del río Cauca. Vana ilusión. Un arzobispo natural de Santa Rosa de Osos, Miguel Ángel Builes y un almirante, Rubén Piedrahita, de Yarumal, miembro de la Junta de Gobierno que dejó instalada en su fuga el general Rojas Pinilla, se opusieron y terciaron para que la carretera se desviara desde aquel puerto fluvial hasta Medellín y pasara por los pueblos natales de ese par de beneméritos 'próceres', sin importarles un comino el costo automotor y el suplicio impuesto a quienes se atrevieran a subir 2.700 metros de altura hasta los Llanos de Cuibá, en tractomulas o cualquier vehículo, en un flagelante premio de montaña, fuera de categoría, desde hace 65 años.Así entonces el ganado que comenzó a salir desde la Costa Atlántica rumbo al suroccidente colombiano, ha soportado el fatigante viaje en camiones por dos o tres días, con obligatoria parada en la capital antioqueña para darles agua a las reses y bautizarlas con un valor agregado (menudo negocito) al que denominaron ‘comercialización’, que no es otra cosa distinta a un gravoso impuesto con cargo a los consumidores del suroccidente del país, precio con el cual se hubiera pagado mil veces el trayecto faltante hoy entre Puerto Valdivia y Santa Fé de Antioquia (70 Km), tramo de la Troncal de Occidente, no considerado en la planeación de las Autopistas de la Prosperidad, para no tirarse el negocio de la Feria Comercial de Ganado en Medellín.Ahora, señor Vicepresidente, nos quieren repetir la fórmula ante la mirada apendejada de los habitantes de Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Cauca, Chocó y Nariño, quienes solo esperan a un candidato presidencial de las características suyas, para garantizar la construcción de esos míseros 70 kilómetros que les faltan a media Colombia para conectarse en forma directa con la Costa Atlántica. Con este proyectico, cualquier candidato a la Presidencia de la República revestido de tales características, recogería muy buena cantidad de votos en los departamentos mencionados, sumados a los de Córdoba, Sucre, Bolívar y Atlántico a cambio de evitarnos los 200 kilómetros de más que nos quieren aplicar con el atractivo de las Autopistas de la Prosperidad, vía: Medellín, Vegachí, Remedios, Zaragoza y Caucasia.Señor Vicepresidente: ¿Sería usted capaz de aceptarle a media Colombia un reto de esta naturaleza de enorme trascendencia para todo el país? Díganos la verdad.

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