¡Regresaron!

Julio 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Asombrados han quedado quienes tuvieron en días pasados, la oportunidad de apreciar el maravilloso espectáculo de las nutrias jugando en el río Cali. Esta escena no se daba en el río desde lejanos tiempos cuando los habitantes de la ciudad acostumbraban verlas a diario, hasta el momento en que su hábitat fue agredido de manera inclemente, con la tala de los bosques que arropaban sus riberas y tuvieron forzosamente que retirarse a sitios más lejanos del entorno humano, que les había usurpado sus espacios y a una de sus fuentes principales de alimento: los peces.Este espectáculo visto en vivo y en directo por los caleños, es una auspiciosa señal que nos envía la naturaleza: algo bueno está sucediendo en las cabeceras y en el trayecto central del río Cali. La acción de la naturaleza es mucho más fuerte que la del hombre, si se le ofrecen las condiciones adecuadas para que ella opere. Desarrollo sostenible dicen quienes dominan el tema. Esto se veía llegar desde el mismo instante en que comenzaron a aparecer pavas y guacharacas en las frondas de los árboles situados enfrente del hotel Intercontinental de Cali, ardillas, chuchas e iguanas en los árboles de parques y avenidas de la ciudad. Ya es común la algarabía de las loras y guacamayas durante las madrugadas caleñas, cuando estas señoras en largas conversaciones se dirigen hacia sus palmeras en procura del alimento cotidiano, asombro de los turistas que no se cansan de verlas y escucharlas.Y vienen más sorpresas. Han aparecido pumas en algunos sitios ante la oferta de guatines y venados ya vueltos a reproducir en los rastrojos que circundan la ciudad. Ya es común ver torcazas ‘nagüiblancas’ por las calles y andenes sin ninguna aprehensión por los humanos; los coclíes de canto y sonidos onomatopéyicos, aparecieron nuevamente en los cultivos tras el rastro de las cultivadoras de los tractores agrícolas y las garzas reales se establecieron de nuevo cuando su plumaje en los últimos cincuenta años dejó de ser apetecido.No en vano ha sido la gestión cívica hecha por entidades y personas en favor de mantener limpio de basuras al río, con lo cual se ofrecen así condiciones sanitarias al agua, que favorecen a la microflora y microfauna, dándole al afluente su aspecto prístino, caso especial en Colombia, donde los ríos que atraviesan las ciudades han sido convertidos en canales de concreto.Sin salirnos del tema: con las palomas de las plazas del CAM y San Francisco, se nos fue la mano. Allí hay exceso de alimento ofrecido por quién sabe quién, a las palomas, convirtiendo el lugar en sitio de transmisión vectorial de enfermedades respiratorias para los humanos, por un lado, y lugar pueblerino por el otro, aspecto que lo da la densidad de palomas en el lugar con lo cual se genera suciedad y detrimento a los bienes públicos allí expuestos, como el monumento a los protagonistas del idilio isaacsciano. Ni hablar del mismo efecto que están causando al Teatro Isaacs. El mejor control de natalidad en toda especie, es la reducción del alimento. Entonces hay que hacerlo. ¿Acaso las entidades de salud municipal tiene las estadísticas de la mortalidad ocasionada por enfermedades respiratorias causadas por gérmenes transportados por las palomas?Enhorabuena a Cali con su río, que está dando ejemplo al país del trato que debemos dar a los ríos y vertientes. Esto del regreso de las nutrias es un poderoso argumento para que la entidad correspondiente de la administración municipal prohíba la pesca en su cauce y de paso favorezca la multiplicación de sabaletas, doradas, bocachicos y demás variedades aparentemente extintas en el río. Ellas serán la garantía de vida de las nutrias.

VER COMENTARIOS
Columnistas