Recuerden a Leiva

Junio 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Cuando en la segunda década del siglo pasado llegaron por fin los rieles del ferrocarril a Bogotá, Cali y Medellín, hacía más de 65 años que lo habían hecho a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y Perú. Una ventaja descomunal. Por lógica esa diferencia se debió a que en esos países no tuvieron que trasmontar cordilleras. Simplemente desembarcaban las locomotoras en los muelles, se tendían los rieles y avanzaban casi a un solo nivel sin ningún obstáculo. Aquí fue a mordiscos, entre selvas y grandes montañas al son de cualquier cantidad de guerras civiles que dificultaron sobre manera su construcción. Pero parece que tal esfuerzo nos dejó cansados. Hace medio siglo se presentó en la Cámara de Comercio de Cali, el que fuera ministro estrella del General Gustavo Rojas Pinilla, el doctor Jorge Leiva, ex ministro de Obras Públicas para pintarnos la cara a los vallecaucanos. Se trató de una conferencia magistral donde justificaba la suspensión, que él había ordenado, de la construcción de la vía férrea entre Armenia e Ibagué, porque no se compadecía con los adelantos modernos, proyectar subir dos mil metros de semejante cordillera hasta La Línea, para tener que bajarlos luego en cualquiera de los dos sentidos con un ferrocarril jalado por locomotoras con hipo. Ofrecía a cambio construir un túnel de 18 kilómetros entre Pradera en el Valle y las cabeceras del río Saldaña en el sur del Tolima totalmente planos, a una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar.Se moría de la risa cuando le respondieron que eso sería una quimera costosa y técnica. Ponía como ejemplos la cantidad de túneles construidos y en construcción en el mundo entero. Desde ese tiempo ya era antiguo el sistema de concesiones. Era tanto su entusiasmo que le encargó a la casa Lockwood el levantamiento aéreo fotogramétrico en busca del tramo más angosto de la Cordillera Central. Ese estudio duerme el sueño de los justos en cualquier rincón del Ministerio del ramo en Bogotá.El remate de su conferencia fue de antología: “Si Colombia no hace el túnel para conectar la red ferroviaria del Valle del Cauca con la del Tolima y la del centro del país, preparémonos para levantar dentro de un tiempo los rieles del Ferrocarril del Pacífico, porque carecerán de objeto”. Su premonición se cumplió. Se levantaron solitos.Ahora indudablemente son otros tiempos y la urgencia consiste en la rápida comunicación con el Pacífico. No solamente de Bogotá, sino de todo el país con ese gran océano. Hoy la urgencia no es solamente acortar la distancia con la Capital de la República, sino permitir la salida de otras zonas del país al mercado asiático. Y preservar otros intereses de regiones específicas, como la protección del Valle del Cauca a una escasez y encarecimiento del ganado que actualmente se trae en un 60% del Caquetá y que en caso de no construirse -por cansancio- la vía del Valle- Rioblanco-La Uribe-Los Llanos, tomará rumbo por cómoda autopista a Villavicencio y Bogotá, donde se consumirá en su totalidad con grave lesión para el Suroccidente colombiano.El Gobierno Departamental, y en especial el Municipio de Cali, que consume casi la totalidad de ese ganado que llega del Caquetá, deben tomar medidas de urgencia. A la Cámara Colombiana de la Construcción de la cuál su presidente es un connotado vallecaucano, Juan Martín Caicedo Ferrer: por favor, cuéntenle a los vallecaucanos, al menos, cuál va a ser la vía elegida para responder a esta premura manifiesta. No silbemos al aire como si nada fuera a pasar. Recuerden al ex ministro de Obras Públicas, Jorge Leiva en la Cámara de Comercio de Cali, el 14 de abril de 1961.

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