Popayán

Agosto 23, 2017 - 11:55 p.m. Por: Alberto Silva

Centro histórico colonial más grande de Colombia. Ciudad Unesco de la gastronomía. Lugar de las Procesiones de Semana Santa declaradas por la Unesco como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, son algunos de los títulos que ostenta la ‘Ciudad Blanca’ en su presentación universal, pero se olvida a menudo el importante papel desempeñado en la formación del trascendental eje colonial del río Cauca, motor colonizador del occidente colombiano.

Si bien Santiago de Cali fue fundada primero que Popayán, a esta última, le correspondió ser sede natural de la gobernación de la provincia de su mismo nombre: Gobernación de Popayán.

Las poblaciones fundadas en el primer siglo a partir de la conquista, eran miserables rancheríos perdidos durante más de dos centurias en la inmensidad del territorio selvático que orlaba al río Cauca, autopista acuática de aproximadamente mil kilómetros de largo desde Popayán hasta Santafé de Antioquia. Sus pobladores apenas sobrevivían. Sin embargo fueron los pioneros de media nación: conformaron una gran empresa donde Popayán se constituyó en la gerencia general, Buenaventura en su puerta de entrada, y Cali en el valle geográfico del río Cauca, su gran vivero, donde hacían parada obligada de años toda clase de seres humanos para ser aclimatados junto con reses vacunas, caballares, piaras de cerdos y aves domésticas, algunas traídas desde Europa, atravesando a pie el Istmo de Panamá y otras directamente por el Pacífico desde África oriental y Asia hasta Buenaventura en el Galeón de Manila, que estableció su ruta desde mediados del Siglo XVI por la vía costera de Acapulco en México.

En las tierras altas de la cordillera que acompaña el oriente de la cuenca del río Cauca (Paispamba, Puracé, Chinche y Barragán), aclimataron en proceso de siglos a muchas especies vegetales como trigo, cebada, lentejas, arvejas y frutales. Y en la planicie, a la caña de azúcar y el arroz, complementos de las dietas europeas a las que los españoles se negaban renunciar, resistiéndose a utilizar los insumos ofrecidos por el medio, como el maíz para producir el ‘pandebono’ y la yuca para hornear el ‘pandeyuca’, ambos en remplazo del pan de trigo europeo.

Un solo ejemplo ilustra todo. Los españoles al intentar llegar a los países de las especias se tropezaron con América y al descubrir Vasco Núñez de Balboa al Océano Pacífico, esos territorios quedaron a la vista de las costas americanas donde se encuentra Buenaventura y por allí comenzaron a traer a Popayán, mucho más rápido que a Santafé de Bogotá, el clavo, azafrán, la canela, pimienta y toda clase de condimentos que cambiaron el mundo. De ahí entonces que Popayán tiene más de cuatro siglos de vuelo en gastronomía los cuales la hacen merecedora del título conferido por la Unesco.

El desempeño administrativo y territorial como provincia de la Nueva Granada, sumado a su aplicación en el manejo del oro en territorios de su jurisdicción -al norte Santafé de Antioquia, en el centro Chocó y al sur Barbacoas- le valieron a Popayán tener un trascendental papel económico y político en la vida de la Nación. Así como para ponderar el poder de Santafé de Bogotá en el Virreinato, se presenta como ejemplo el transporte de pianos, imágenes religiosas y altares durante la época colonial a lomo de mulas, desde el puerto de Honda hasta la sabana de Bogotá, igual habría de hacerse con los mismos pianos, porcelanas y enseres desde Buenaventura-Cali, hasta Popayán o a Santafé de Antioquia por el río Cauca sus riscos y montañas.

Estos son apenas unos pocos requiebros de Popayán en la pasarela de la historia. Inmensa participación en el desarrollo del occidente colombiano ahora validada como se merece.

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