Pollos ‘gay’

Marzo 30, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

En el colmo de la irresponsabilidad la modelo Natalia París lanzó al aire, según medios de comunicación, el cuento de que el consumo de pollo induce a la juventud a convertirse en homosexuales. Ni en chiste puede aceptarse la aseveración de este personaje. En su desconocimiento del tema no sabe el daño que le ocasiona a una de las industrias de mayor peso en la economía del país.El desconocimiento del tema lo tiene también los colombianos que como borregos hacen eco de esas invenciones. No sabemos cómo se produce un pollo, porque es muy flaca la información que sobre la industria avícola transmiten las federaciones de criadores y productores de pollos y de huevos. Si supiera la pobre Natalia que son más de 600 millones los pollos producidos al año en el país, no sería tan atrevida. Si conociera además que Colombia posee 38 millones de aves ponedoras las cuales producen cada una aproximadamente 320 huevos al año, (por favor multiplicar) y que toda esa millonada de gallinas y de pollos debe alimentarse técnicamente para que lleguen a la mesa de los colombianos los más ricos y nutritivos alimentos que se puedan producir, otro gallo cantaría.La industria avícola es un importante sector de la economía nacional, soporte de otra cadena de empresas encargadas de darle salud y bienestar al país: supermercados, restaurantes, hoteles, ferias, clínicas, hospitales y una infinidad difícil de enumerar en su totalidad. Además, a la sombra de esta industria se encuentra un amplio sector de la agricultura nacional representada en cultivadores de soya, maíz, sorgo y otros similares que proveen miles de toneladas de las materias primas indispensables en la fabricación de dietas balanceadas para la alimentación aviar. Esos agricultores son los que verdaderamente le ponen el lomo al sol para que las Natalias del país, digan luego bobadas. Pero lo inaudito de todo esto es que ni el Estado ni el gremio de la medicina se hayan tomado la molestia de decirle al país que las consejas de las supuestas hormonas en los pollos son una mentira. El Estado colombiano posee un Instituto -el ICA- muy bien dotado, controlador de los insumos agrícolas y pecuarios producidos en su territorio, ajustado a las normas sanitarias internacionalmente reconocidas, que no permite que un hecho de esta naturaleza pueda siquiera ocurrir. ¿Dónde están los nutricionistas para explicar cómo se produce la carne de pollo, aquella recomendada por ellos a sus pacientes? ¿O no conocen un galpón avícola o la industria de la incubación donde se tienen los mejores laboratorios y avances técnicos para la producción de pollos, laboratorios que quisieran muchas clínicas y hospitales del país? ¿Dónde están los gremios de otros sectores para sumarse a responder y exigir respeto hacia un gremio muy técnico de la economía nacional, patrocinador en investigación, líder en administración, generador de profesiones afines a la biología y nada perjudicial para el medio ambiente?Ahora se explica la razón por la cual los venezolanos buscaron a Cuba para solucionarle el problema médico a su presidente Chávez, desconociendo a los valores médicos que seguramente Venezuela posee. No nos vaya a pasar algo parecido aquí en Colombia y desconozcamos el gran patrimonio que poseemos con la industria avícola como sector importantísimo, técnico y evolucionado. Lastimosamente rodeado con un conglomerado civil, en gran parte ignorante, que sigue las indicaciones de cualquier persona sin conocimiento ni autoridad y que es a su vez crédulo y fetichista hasta el infinito, que le sigue sus derroteros.

VER COMENTARIOS
Columnistas