Palmira suena

Agosto 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Hasta mediados del siglo pasado Palmira era catalogada como la capital agrícola y ganadera del país. Esto les sonará raro a las nuevas generaciones quienes la consideran solo agrícola, pues no tuvieron la oportunidad de conocer a la Villa de las Palmas en su vocación ganadera, antes que por simple competencia económica la agricultura desplazara a la ganadería en el Valle.Esa condición explica la presencia de los centros de investigación y docencia agropecuarias más importantes del país, desde aquella época en el área del municipio: Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, Corpoica, Universidad Nacional de Colombia, Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, y la seccional de la Corporación Autónoma Regional del Valle, CVC. Hasta hace apenas cincuenta años, en el valle geográfico del río Cauca se encontraban establecidos innumerables hatos lecheros y cebaderos de ganado, hoy desaparecidos. Allí habían terminado un largo y costoso proceso de aclimatación de las razas europeas especializadas en leche y carne, que conformaron un ejemplar hato bovino en el Valle, el cual motivó el nacimiento de las exposiciones ganaderas del país, comenzando por la de Buga. La presión agrícola dio principio al ocaso de la ganadería en la planicie vallecaucana.¿Por qué suena Palmira? Siempre ha sonado. Pero ahora lo hace con mayor intensidad gracias a poseer numerosas ventajas comparativas inigualables: el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón es una de ellas. Las zonas francas de Palmaseca y la del Pacífico son otras que indican las especiales particularidades socioeconómicas, debidas a la oferta de profesionales y empleados palmiranos altamente calificados. Tiene siete universidades. Grandes empresas, centros comerciales y los estadios del Deportivo Cali y Rivera Escobar, disputan su lugar en el municipio junto a los más importantes centros industriales de toda índole, más los de la caña de azúcar y sus derivados que se encuentran allí. Lo mismo ocurre con la gran oferta de vivienda urbana.En busca de seguir sonando, Palmira decidió cambiar de vestido para adaptase a la época. El alcalde Ritter López está comprometido en un amplio plan urbanístico de trasformación radical de su ciudad para ponerla a la altura de las urbes modernas, digna del entorno de progreso en que se encuentra. Y ese plan ya se palpa, se siente y se ve con el moderno Teatro Materón remodelado e inaugurado el año pasado, y con la hermosa peatonalización de la Plaza de Bolívar junto a la calle 30, principal vía comercial de la ciudad.Con motivo de la conmemoración patria del 20 de julio, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, y el señor Alcalde, determinaron hacer en Palmira un acto transmitido por televisión a nivel nacional, donde se destacó la meritoria vida del compositor musical José Barros quien exaltó a la ciudad en su obra. Durante la transmisión por televisión, Colombia tuvo la oportunidad de conocer la magnificencia de la Catedral de Nuestra Señora del Rosario del Palmar con 81 metros de altura, la más alta del país construida en ladrillo quemado.Mucha razón asistía a los aborígenes los ‘bolos’ hace más de dos mil años, cuando escogieron el sitio de Malagana en el Corregimiento del Bolo San Isidro, para establecerse y dejar allí el riquísimo cementerio saqueado, hoy conocido como Malagana. Sabían de las condiciones del suelo que pisaban. Por eso construyeron diques con jarillones y fueron entre los más veteranos agricultores identificados hasta ahora en la planicie. Aquellos primitivos palmiranos convirtieron por sí, su hogar, en centro ceremonial donde confluían indígenas de todos los rincones del país y para ratificarlo, dejaron valiosos vestigios arqueológicos de su presencia. Es aún más larga la lista de los elementos que posee Palmira, para explicar las razones por las cuales suena ahora más que nunca.

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