¿Nunca lo supo?

Octubre 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Cuando Cristóbal Colón desembarcó en la isla de Guanahaní en las Antillas, el 12 de octubre de 1492, no tenía idea que había llegado al nuevo mundo. Tampoco sabía que 70 años antes los chinos llegaron al nuevo continente y lo cartografiaron casi con precisión satelital. Habían descubierto a América. Y habían cartografiado ya los contornos de todos los continentes.“Si se descubre la verdad, se debe reescribir la historia”. Esta es una máxima utilizada por algunos canales de la televisión moderna y como sustento de los estudiosos, para revaluar ciertos hechos históricos que han sido narrados más con el corazón que con el sentido común y científico. Colombia es ejemplo de ello: su Historia Patria fue escrita con el corazón de unos señores recostados en cómodos sillones en Bogotá, quienes no se tomaron la molestia de refrendarla visitando otros sitios donde ocurrieron también hechos importantes. Todavía creen con falsa inocencia que la Independencia se dio sólo con la campaña de Bolívar sobre la Nueva Granada y con la Batalla de Boyacá.Gavin Menzies marino retirado de la Royal Navy británica, capitán de submarino, cartógrafo y astro-navegante, ha escrito quizá el más trascendental libro sobre el descubrimiento de lo que faltaba por descubrir antes del viaje de Colón. Con su libro titulado ‘1421, el año en que China descubrió el mundo’, echa por tierra lo que siempre nos enseñaron: que Cristóbal Colón descubrió al Nuevo Mundo. Y lo hace con argumentos científicos, cronológicos y técnicos, donde demuestra la circunnavegación del globo por los chinos antes que los europeos, sin que haya sido rebatido por los más exigentes institutos científicos, especialmente los británicos como la Royal Geographical Society de Londres o el Almirantazgo británico.Menzies demuestra que el arroz, gramínea considerada como de origen oriental, ya se encontraba reproducido arriba del estuario del río Sacramento en California, antes de la llegada de los españoles por esas tierras, resultado de la varada que tuvieron allí siete décadas antes, algunos navíos chinos cargados con arroz, que no pudieron ser rescatados y obligaron a sus tripulantes a establecerse ahí en una colonia, que cruzó sus genes con los aborígenes norteamericanos.Así, a la llegada de los españoles a la Antillas con Colón, ya el arroz estaba trasplantado por los chinos en América. Más adelante, cuando los portugueses y españoles se hicieron dueños de las Filipinas y otras islas de las Especias, ya el maíz americano se cultivaba allá. Entonces, ¿qué había pasado? Pues sencillamente lo que narra Gavin Menzies en su maravilloso libro; nada menos que la circunnavegación del globo por la ‘Armada del Tesoro Chino’ enviada por el emperador de China, Zhu Di, en comboy de inmensos barcos comandados por los almirantes Hong Bao, Zhou Man, Zhou Wen y Yang Quing, quienes mostraron el formidable desarrollo naval chino que nunca sospecharon existiera en la Europa de aquella época; tal era la desinformación debida a las distancias que los separaban en aquel tiempo.El libro de Gavin Menzies se debió a una afortunada coincidencia, cuando el marino visitaba la biblioteca James Ford Bell en Minnesota, donde descubrió un viejo mapa levantado y firmado en 1424 por un veneciano llamado Zuane Pizzigano, mapa que como navegante y cartógrafo llamó su atención, por encontrar allí plenamente cartografiadas por los chinos las islas de Puerto Rico y Guadalupe antes que lo hiciera Cristóbal Colón. Copia de ese mapa, por extraños caminos fue a parar a manos del príncipe lusitano Enrique ‘El navegante’ y de este, por documentos extraviados, al buen Cristóbal, quien ofició entonces como copietas.

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