Nuevo Eje Cafetero

Nuevo Eje Cafetero

Septiembre 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

No se equivocaba el compositor Rafael Godoy, natural de Natagaima, al escribir el bambuco ‘Mi cafetal’ para exaltar los sembrados de café en su tierra opita. Nunca pensó que a 40 años de su fallecimiento el Tolima Grande dividido hoy en los departamentos del Huila y el Tolima, se convertiría en el sector del país con mayor producción del grano. ¡Y qué grano!, especial, de exportación y de marca por su calidad y sabor, reconocidos internacionalmente. Muchos pueden pensar que el Departamento del Huila, actual cabeza visible de la mayor producción de café en Colombia, es un recién llegado a este cultivo, pero se equivocan de plano. Es más antiguo que cualquier otro del resto del país, desde el mismo momento en que pasaron por ahí en 1736 las semillas del grano, en su camino hacia el convento de los jesuitas en Popayán, enviadas a través de la cordillera de Sumapaz por el padre Joseph Gumilla, desde Santa Teresa de Tabage, un pueblito doctrinero que tenía la Compañía de Jesús en la desembocadura del río Meta al Orinoco. Manizales, capital del Eje Cafetero, se fundaría un siglo después.En su camino por el valle del alto Magdalena, los bultos con las semillas fueron saqueados a puñados, disimulada y piadosamente por los párrocos de los conventillos por donde pasaban -ni bobos que fueran- y las sembraron en las misiones de la Compañía esparcidas en el recorrido por tierra templada, antes de trepar la inclinada Cordillera Central hacia el páramo de Guanacas para luego bajar a Popayán. Eso explica la presencia de cafetales en las tierras del Huila y el Tolima mucho antes que hiciera su aparición en otras regiones del país.Desde aquella época, los cafetos en flor han aromado las montañas huilenses y tolimenses como lo manifestó Rafael Godoy en su composición musical, sólo que hasta ahora las condiciones socioeconómicas de la región le permitieron al Huila convertirse en el primer productor nacional del grano. Sus 154.980 hectáreas sembradas con variedades adaptadas al cambio climático sobrepasan muy lejos a las de los otros departamentos cafeteros colombianos y tiene grandes posibilidades de expansión.Pero lo mejor para el Eje Cafetero opita está por darse con la autopista Pacífico-Orinoquía, que debería bautizarse -por favor, María Claudia Álvarez, directora de la Cámara Colombiana de Infraestructura seccional de Valle- desde ya con el nombre de nuestro gran prócer de la Independencia José María Cabal, antes que desde Bogotá nos impongan otro del zoocriadero de lagartos que tienen allá. Autopista que será el complemento ideal para la gran producción de café especial de exportación que tendrá su conexión directa con el mercado mundial por el Pacífico. La vía será también la salvación para el Suroccidente en cuanto con ella se asegurarán además los productos cárnicos y alimenticios del Caquetá, del mismo Huila y los Llanos Orientales. Aparece una nueva fuerza político-agrícola, en territorios de los piedemontes de tierras volcánicas con influencia de los nevados y volcanes del Huila, Puracé y Galeras. Es incuestionable. La conforman Huila, Tolima, Cauca y Nariño, departamentos cafeteros de siempre. Y la harán valer.Les adelanto la bella letra del bambuco ‘Mi cafetal’, ustedes busquen por internet la melodía:Como un copo de azahares que van cubriendo las ramas/ está el cafetal en flor, aromando las montañas/ están de fiesta en sus flores, abejas y mariposas/ y se ve subir el humo, entre copos de yarumos de la casita en la loma.Cafetal de mis cantares, a ti te vengo a cantar/cantares de cafetal, para olvidar mis pesares.Semillita prodigiosa/ semilla de la esperanza/ que le das vida a mi vida y le das vida a mi patria.

VER COMENTARIOS
Columnistas